La Palabra Vacia y el Ejercicio de Poder

Palabra Vacia – Palabra Plena

¿A que nos referimos cuando hablamos de “palabra vacía“? Jacques Lacan definió un concepto de palabra que tiene dos vertientes:

-Por un lado, tenemos la palabra plena, que es aquella palabra que se legitima en los actos, en los hechos. Es la que siempre trata de restaurar el valor de la palabra, ya que esta por si misma, carece de alguno.

-Y por el otro, tenemos la palabra vacía. Su traducción mas cercana seria el termino “zoncera” acuñado ya hace mucho por Jauretche. Esta palabra es la que se repite y no se justifica, tiene entidad por si misma, y solita, deja de importar si es verdad o no. No busca el dialogo, y asevera Lacan, siempre conlleva el “ejercicio de poder

Por eso, lo que no se puede legitimar por el lado de la palabra, (que cuando es vacía, ya es impotente de por si), busca ser legitimado por el lado de la violencia. Ahora vamos a la importancia practica de este cuerpo teórico. Los dos fenómenos que les propongo analizar son: Del palabrerio vacio de Cambiemos a las brutales represiones de las marchas, y del acoso callejero, al fatal desenlace del femicidio

Violencia es mentir:La lógica de la anti-política

¿No parece un poco violento que Esteban Bullrich, titular de la cartera Educación, haya dicho en el programa de Fantino que ya le dieron paritarias a los docentes, cuando su salario seguía 2000 pesos por debajo del mínimo vital y móvil? Porque una paritaria es para negociar el salario docente acorde a la realidad económica en la que se vive; Cambiemos aplica el ajuste al salario a pesar de la realidad económica: devaluación de la moneda y caída del poder adquisitivo.

¡No nos confundamos! Esto es solo un pantallazo de un despliegue brutal de violencia: la represión a docentes el día domingo en Congreso es la muestra más clara que el plan económico de este proyecto político no encuadra sin la criminalización de la protesta social. Los docentes no estaban cortando calles, y tampoco seguían haciendo paro- dos de los justificativos del oficialismo para relegar el problema a otras personas-.

Y sino, pueden ustedes recordar que hace poquito no mas, vimos como el Intendente Grindetti, de Lanus, mando un operativo comandado por Diego Kravetz (y avalado por Maria Eugenia Vidal) a reprimir en un merendero de Lanus (todos funcionarios públicos pertenecientes a Cambiemos) y hace poquito no mas, vimos como el gobierno realizaba la compra de armamento militar mas grande, realizada desde Malvinas.

Habra que tener en cuenta estos hechos, para no pestañear en el futuro. Mas que nunca, la frase de Solari adquiere un peso atroz: “Violencia es mentir”

Ya es sabido el amplio palabrerio vacío del mandatario y todos sus funcionarios. Lo que faltaba era analizar cuales eran sus efectos, ya que si bien pueden ser un poco brutos, no dejan de seguir una lógica que merece ser analizada.

Y por si su escepticismo alcanza los limites de una boba ceguera, les dejo este pequeño articulo de La Nación titulado: Como es la tecnología que planea usar el gobierno contra los piquetes

El Femicidio y el Acoso Callejero

Retomo aquí la reflexión que trajo a colación la compañera Natalia Fernández, publicada en este diario, acerca del piropo callejero. Les aconsejo leerla antes de seguir con esta reflexión.

Me voy a permitir trazar su intima relación (el acoso callejero) con el femicidio, en tanto el femicidio tiene la misma estructura que el acoso callejero.Ambos anulan a la mujer.

(Esto no quiere decir que sus consecuencias sean las mismas, o que ambos deberían ser penados ante la ley como el mismo ilícito.)

No es que los tipos que piropean por las calles a las mujeres por su sola condición de mujer son un poco zarpados, sino que la impunidad con la que se lo practica cotidianamente anula a la mujer como sujeto y trata de absorberla bajo la consigna falaz y cobarde de que “eso le gusta que le digan”. ¿En qué momento comenzamos a pensar en que porque somos hombres tenemos la legitimidad de tratar a las mujeres tan denigrantemente?

El acoso callejero también es una palabra vacía, ya que es el elogio, el halago, pero sin la distancia simbólica que le son característicos. Es decir, los vagos que dicen esto, lo dicen por que piensan que las minas se encaman con ellos por que les dicen cosas lindas… y cuando esto no sucede, cuando las pibas no caen pasmadas ante su nada sutil encanto, se produce la violencia: “Que son unas locas de mierdas, todas son iguales” o “como se nota hace cuanto que no…”. Totalmente reaccionarios

Para los interesados en saber que es un verdadero piropo, es decir, un elogio que circule mas por la vía de la palabra plena, les dejo para que busquen al mítico personaje cordobés Don Jardín Florido, quien nos enseña que: el único piropo que funcionaria seria aquel que no busca ni anular a la mujer como sujeto, ni absorberla como objeto. Es decir, que en todo caso, el piropo debe renunciar al acto sexual.

Es necesario a atenerse a la verdad que nos demuestra el acoso callejero, y esta verdad es la constante degradación de la mujer en la vida cotidiana, cuyo desenlace mas fatalmente anunciado, son las victimas del femicidio.

No se trata pues de criminalizar el piropo- sí al acoso callejero-, sino de entender que esa mirada contribuye a naturalizar la violencia de género. Se exhibe una conclusión: en el fondo, el acoso callejero y el femicidio, comparten la misma estructura, ya que el ejercicio de ambos anulan a la mujer como sujeto, ya sea simbólica o físicamente.

El caso por caso siempre será nuestro mejor garante. Proporcionara la información necesaria para seguir analizando este hecho delictivo, que tan enraizado está en la psicología de nuestras mentes, y claramente tan misterioso y enigmático permanece.

Por Sebastian Mas

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