Techo al salario y piso al FMI: ¿cómo será el inicio del 2018?

Las negociaciones salariales de 2018 que propone el Gobierno prevén un incremento por debajo del costo de vida. Los reclamos del Fondo Monetario Internacional, la eliminación por Decreto las Paritarias Docentes e invitación a la desafiliación a gremios. Una reforma laboral por partes.

por Emiliano Frascaroli

Las declaraciones oficiales sobre las paritarias de 2018 hablan de un techo al salario por debajo de las proyecciones de la inflación: 15% contra estimaciones de más del 18 por ciento. La propuesta oficial va de la mano con las exigencias del Fondo Monetario Internacional para flexibilizar la mano de obra eliminando derechos. Es por ello que el Jefe de Gabinete, Marcos Peña Braun, adelantó una reforma laboral por partes, con un precedente que agitó las aguas: eliminaron por Decreto las Paritarias Docentes.

Salarios bajos, inflación alta

Si la inflación acumulada entre 2016 y 2017 llegó al 70% y el incremento en el costo de vida para 2018 prevé una inflación de por lo menos 18 por ciento, los salarios negociados anteriormente y el techo que avizoran las paritarias próximas representan una pérdida en el poder adquisitivo irrecuperable.

Lejos de cumplir las expectativas creadas en campaña electoral, el crecimiento de la economía no fue tal. A contramano, las políticas aplicadas por Cambiemos en materia económica se condicen con las medidas adoptadas en materia laboral: menos derechos para abaratar costos empresariales.

Sin embargo, algunas Provincias adelantaron que aplicarían la cláusula gatillo por inflación, evidenciándose, así, que el techo que busca Nación no alcanza para afrontar el costo de vida. Por ello, mandatarios provinciales anticiparon que la negociación que se acuerde- con promesas de un techo en 15 por ciento- llevará consigo una actualización salarial si la inflación supera el pronóstico de los organismos reguladores de la economía.

En Salta, trabajadores estatales de la Educación acordaron en 2016 un aumento del 31% (contra 43 por ciento de inflación) y en 2017, en el segundo semestre, llegó al 22,5 por ciento (sobre 25% de inflación). Es decir que, comparadas las negociaciones salariales y el costo de vida en los años anteriores, docentes de la Provincia perdieron más de 15% de poder adquisitivo con la administración Cambiemos.

Si se llegase a aceptar una paritaria al 15 por ciento, como propone el Gobierno Nacional, la pérdida será de al menos 3% más, arribando al 20 por ciento de caída prolongada del salario.

¿Por qué un DNU para eliminar Paritarias Docentes?

La eliminación de las Paritarias Docentes por medio de un Decreto de Necesidad y Urgencia que llevaron adelante el Presidente Mauricio Macri y el Ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro son un claro mensaje de un tema que ocupa la agenda de gobierno y de la sociedad toda en los primeros meses del año: las negociaciones salariales.

Con la decisión de saltear al Congreso Nacional, nublando la independencia de poderes, el Decreto atropella la Ley de Financiamiento Educativo 26.075 que establece un 6% del PBI de inversión a la Educación y garantiza la negociación salarial federal, con un piso común.

Con tal medida, el camino está allanado para que los Gobiernos Provinciales establezcan negociaciones con los trabajadores de su jurisdicción, lo cual evidenciaría las desigualdades por territorio. Es decir, una provincia que cuente con menor presupuesto por ingreso per cápita deberá, entonces, ajustar los salarios acorde a sus “posibilidades”. La ecuación, en ese caso, es sencilla: menos dinero recaudado por el Estado, menor salario. Como sucedió en los nefastos años 90.

Pero, ¿cómo es posible llevar adelante esos planes? El camino que adopta Cambiemos comienza por los medios: demonizar a dirigentes y perseguirlos judicialmente, para lograr una “legitimidad” ficticia. Luego, avanzar.

El objetivo es siempre el mismo: marcar la cancha para que las negociaciones salariales posteriores con los distintos sectores cierren por debajo de la inflación. Cambiemos sabe que si logra acordar con lxs trabajadorxs de la Educación, será más fácil presionar por salarios a la baja.

Si no hay silencio, que sea por parte

El paso atrás que dió el Gobierno con la reforma laboral, materia pendiente en Cambiemos a pedido del Fondo Monetario Internacional, entre otros poderes fácticos externos, no quiere decir que sea algo del pasado. Es, como bien se dijo, materia pendiente.

Cambiemos sabe que necesita el apoyo de la CGT para tener mayoría en el Congreso, aunando los votos del peronismo “dialoguista”.

Los carpetazos del Poder Judicial a las cabezas del movimiento obrero despertaron el malestar, incluso, entre los dirigentes más complacientes a Cambiemos desde 2015, como Luis Barrionuevo de los gastronómicos. Ahora, decidieron plantarse contra la reforma laboral.

El Gobierno delineó otra estrategia: fragmentar el proyecto en varias leyes y negociar por sector. Cambiemos tiene un precedente victorioso con la Reforma Previsional, donde logró alinear a 23 de los 24 mandatarios provinciales y, a pesar de las movilizaciones fuera del Congreso, consiguió mayoría para aprobarla.

El año 2018 comienza con largas y acaloradas discusiones. Peligra el inicio de clases. Se avizoran paros en el amplio abanico del movimiento obrero. En ese contexto, frenar el atropello a los derechos de los trabajadores debiera ser el punto en común de sindicalistas, movimientos sociales, organizaciones de Derechos Humanos, partidos políticos opositores y la sociedad en general.

Si la complacencia de la dirigencia acuerda un salario por debajo del costo de vida, el daño será irreparable. Cambiemos sabe que todo ajuste debe darse en este año, puesto que en el 2019 habrá elecciones.

El Gobierno, aún, tiene tiempo. El pueblo no.