Yo también fui víctima por ser mujer

Empiezo esto confesando que nunca creí que me iba a tocar decir que a mí también me tocó ser víctima por el sólo hecho de ser mujer.

Hace unas semanas, después de ver un recital y tomar unas cervezas con una amiga, volví a casa en colectivo alrededor de la 1 de la mañana y a 10 metros de la entrada de mi departamento sufrí un ataque sexual. Después de forcejeos y un empujón, logré sacarme de encima a este “hombre” que se fue corriendo al grito de “perdón, perdón”.

Me resulta sumamente difícil escribir esto, teniendo en cuenta que todavía (cada vez que lo pienso) me tiemblan las manos y sobre todo por algunas cosas que me tocó vivir después.

A la primera persona que decidí contarle lo que me había pasado me dijo: “y bueno, volvés a la 1 de la mañana habiendo tomado un par de cervezas ¿Qué esperas?…” Claro que desde entonces le di mil vueltas al asunto en mi cabeza, los tres primeros días me sentí muy culpable por “exponerme así”, volvía a casa llorando y todavía tengo una mezcla de ansiedad, nervios, miedo, bronca y hasta llegué a sentir que en algún punto exageraba.

Después de tanto analizarlo se me vino un pensamiento a la cabeza: Sí, es verdad, tomé dos o tres cervezas; si, es verdad volví tarde, sola, en colectivo y si, es verdad, confié en alguien que me dijo “te acompaño, así llegas bien” cuando me vio bajar del bondi a esa hora. Y si, es verdad, hice todo lo que una persona libre de 24 años haría normalmente, ¡Qué mal lo mío!

Además de esta apreciación, también me encontré pensando en muchas mujeres, tantos nombres que conocemos a través de los medios y nos llenan de angustia e impotencia a diario. Entonces me dije a mi misma que no era exagerado, porque a lo mejor solamente tuve suerte y en un segundo caí en la cuenta que hoy, ser mujer y no haber sufrido ataques, no haber sido humillada, ultrajada, violada o asesinada es eso; un cuestión de suerte, ya que el Estado y quienes deberían velar por nuestra seguridad o son cómplices o están totalmente ausentes.

A partir de esto, me gustaría generar conciencia y pedir a las personas que dejen de lado la abominable idea que la víctima es culpable en algún sentido y piensen ¿qué responsabilidad podemos tener nosotras de que en cada esquina, cada rincón, en el bondi o camino a casa esté repleto de energúmenos esperando y planeando sus asquerosidades? Por favor, no existe la buena o mala, sólo víctimas del sistema, del patriarcado, del machismo.

A esa persona, a “ese hombre” quisiera decirle que hay algo que todavía me da culpa, no me deja dormir tranquila y lamento profundamente, es no poder acordarme su cara para poder llevar esto más lejos y advertir que está por ahí, esperando alguna oportunidad similar, eso me aterra.

Y a todas las mujeres, que sigamos diariamente en la lucha y hasta que tengamos más respuestas por parte de quienes nos las deben nos cuidemos entre nosotras, cada vez más unidas. “La revolución será feminista o no será”, leí por ahí ¡Cuanta verdad!

*Carta enviada a Buufo pidiendo que se reserve la identidad.

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