Sudor Marika, bailar aplastando los discursos del patriarcado

“Vuelven las yeguas porque volvieron los dinosaurios (…) Criaturas indómitas que vibran en el juego y en la lucha. Yeguas del apocalipsis de un mundo que agoniza: el de los caballos y sus jinetes, el del macho patriarcal, tan derecho y tan humano, que da sus últimas patadas antes de caer.” Así concluye la manifiesta que acompaña al primer disco de Sudor Marika, Las Yeguas del Apocalipsis, que estaba siendo subido a YouTube, a modo de lanzamiento, mientras lxs entrevistaba en el hostel donde están parando. Por: Macarena Diosque

Sudor comienza su trayecto en el 2014, pasando por distintas formaciones hasta que en el 2017, según cuentan, están atravesando por la más fija que tuvieron hasta el momento. “Primero nos juntábamos a hacer covers de cumbia villera” cuenta Rocío Feltrez, voz y güiro de la banda. Estas reuniones dieron el puntapié para que la banda descubriese que podía hacer canciones propias: “La primera canción, Las Invertidas, se creó de manera colectiva, casi como un cadáver exquisito” dice Vicente Quintreleo (guitarra) y continúa “fue revelador para saber qué era lo que queríamos hacer con la cumbia, cómo queríamos usarla como una herramienta para poder canalizar las cosas que nos sobrepasaban, que eran cosas que tienen que ver con la ideología, con las cosas que nos conmueven. Desde el momento de su génesis hay un escenario político que se empieza a hacer cada vez más posible hasta que hoy llegamos a estar bajo un gobierno de derecha. Hay un rebrote del fascismo que se ha expandido en distintos espacios. Nos agarró el comienzo de esa ola para poder comenzar a dar nuestra opinión. El segundo tema que creamos fue “Gerente de la nada” que fue como una catarsis post-primera vuelta de las elecciones cuando todos pensábamos que Macri en unas semanas iba a ser un cadáver político y de pronto estábamos haciendo campaña por el “Amor sí Macri no” y hoy está en el poder” concluye.

Sudor Marika se plantea como un espacio musical desde lo bailable pero también como uno con la posibilidad de decir y contar realidades que atraviesan a personas que el ambiente musical hegemónico en su amplitud ha intentado silenciar. La particularidad que tiene la elección de la cumbia como estilo es muy interesante ya que los sudor funcionan como una respuesta a ese escenario donde las letras suelen ser misóginas y heteronormadas pero que sin embargo a todxs nos han hecho bailar. Nahuel Puyaps (bajo) aclara, al hablar de esto, que considera que al analizar las letras de cualquier género musical nos encontramos con “el estribillo del patriarcado” (sic) pero que le parece importante “invadir ese territorio, que es el territorio de otros que cuando cantan no imaginan que existimos o que podemos existir. Disputar el lugar e incomodar a la cumbia con esas maricas que aparecen. Tocamos en lugares de cumbia y no de la disidencia donde vimos la rareza del público al escucharnos como si se preguntaran ¿qué son? ¿varones, mujeres, travestis? Pero que al mismo tiempo la música los haga bailar”. Y continúa el análisis: “al mismo tiempo, hay mucho puto al que le choca que hagamos cumbia porque también hay un imaginario de lo que el gay tiene que escuchar, o sobre lo que es ser gay.

 

Pareciera entonces que Sudor Marika aparece no sólo para cuestionar esos espacios cumbieros misóginos y heterosexuales sino también aquellos que se plantean como los únicos escenarios posibles para lo LGBTIQ. La banda se pasea por un limbo, un espacio no muy transitado con anterioridad por otras bandas, donde consigue ser disruptivo para cualquier persona que se encuentre normatizada por el capitalismo y el heterocispatriarcado.

La banda demuestra esta posibilidad, la de visibilizar discursos no-hegemónicos y acompañar experiencias o potenciales experiencias mediante el relato de sus canciones; y en ese lugar y discurso disruptivos, muchas personas se encuentran por primera vez: “Muchas personas no se encuentran en los discursos hegemónicos entonces cuando escuchan algo que habla de ellxs, de sus propias realidades hay una devolución hacia la banda. Una banda que produce una canción y esa gente que la escucha se siente interpelada y entonces esa gente busca más producción.cuenta Nico (trompeta). Y es justamente eso, el acercamiento del público pidiendo dónde volver a escuchar ese tema que lxs hizo sentir que también podían existir en las letras de una canción que bailasen un sábado a la noche, lo que lxs llevó a la grabación de Las Yeguas del Apocalipsis.

En ese nombre ya puede leerse la dimensión política del disco, que fue elegido como “homenaje y celebración a Lemebel y Pancho Casas y sus intervenciones jugadas y combativas” según Rocío. Cuentan que el proyecto de grabación también se convirtió en un espacio político, abriendo la posibilidad de concretar alianzas y establecer redes de trabajo ya que cuentan con la participación de Susy Shock, Kumbia Queers, Bife, Chocolate Remix y Tita Print. Esta alianza de la que hablan puede casi palparse al ver a Romina Bernardo (Chocolate Remix) reírse de alguna anécdota que la banda cuenta que la incluye también a ella.

El disco se encuentra disponible desde esta mañana en Youtube, plataforma de difusión elegida porque quieren privilegiar que sea gratuito y de libre acceso.

 

Sudor Marika se presenta hoy, junto a Chocolate Remix, por primera vez en el norte, gracias a la gestión de Celeste Martin y Maria Pia Ceballos del Area de Diversidad de Derechos Humanos, primero en el cierre de la XIV Marcha del Orgullo LGBTIQ y más tarde en la Fiesta Arcoiris.
Cuando se les pregunta sobre sus expectativas con respecto a su visita, Vicente dice “queremos una multitud agitando en la fiesta” pero luego agrega “traemos también preocupaciones, no nos deja indiferentes que una persona en el poder se niegue a declarar de interés cultural la Marcha del Orgullo y que aparte diga que el orgullo es gendarmería y Lilita Carrió. Venimos conscientes de que Cambiemos arrasó en las últimas elecciones aquí y eso es un reflejo de la sociedad y sabemos que estar en espacios como la Marcha del Orgullo en ciudades que tienen índices tan altos de fascismo como Salta o como Córdoba son espacios de urgencia.”