Otra vez, la Salud: le dieron el alta en Orán pero no tenía cómo volver a Rivadavia

La Red de Apoyo Sanitario Intercultural e Interinstitucional fue promulgada hace 3 años, pero aún no la ejecutaron. De hecho, las problemáticas en el interior salteño se multiplican: hospitales sin equipos, falta de personal bilingüe, ambulancias rotas, niños desnutridos y tres muertos en un mes.

Las problemáticas en el norte salteño brotan de a montones, segundo a segundo, cada día y cada semana. Esta vez le toca a una mujer que hasta el día de ayer buscaba las formas para regresar a Rivadavia luego de que le hayan dado el alta en el hospital de Orán. La comprensión estatal para con las condiciones de los originarios sigue siendo una promesa.

El espíritu de la Red de Apoyo Sanitario Intercultural e Interinstitucional para Pueblos Originarios prevé “garantizar una adecuada y equitativa atención médica”, “focalizar y coordinar los problemas de salud, socioeconómicos y socioculturales” y promover el respeto a los valores de los pueblos originarios como así también brindar hospedaje y manutención en los hospitales. Sin embargo, a dos meses de que cumpla 3 años de vigencia de la Ley Nº 7856, la ley no se ejecutó. Incluso más: la situación en el interior salteño es cada vez más grave.

“Es urgente la necesidad de garantizar el cumplimiento efectivo de ésta ley porque los hospitales de la zona (La Unión y Rivadavia Banda Sur) no cuentan con equipamiento correspondiente y tampoco con servicio social, dificultando la relación entre los pobladores y los trabajadores de la salud” manifestaron desde las comunidades Wichí Lhayis Rivadavia. Asimismo, recordaron que el abandono a las instituciones del interior en un claro incumplimiento con la ley derivó en la muerte de tres personas en el último mes. Y explicaron que la realidad es un mix de problemas que hacen una cadena: “lo cierto es que los hospitales no están equipados, constantemente están sin medicamentos, con ambulancias rotas y con escaso personal. Esto genera la saturación del servicio: gente que llega de parajes y no encuentra turnos.Y por consecuencia la mala relación entre el personal y los pacientes”.

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Por su parte, el Diputado por el Departamento Rivadavia, Ramón Villa, advirtió que “no sirve la alerta temprana si nos faltan médicos, ambulancias, si tenemos puestos sanitarios descubiertos, si no hay enfermeros en los lugares fundamentales. Creo que estas son cosas urgentes a resolver y seguramente cuando la alerta temprana se ponga en vigencia vamos a ver la luz roja”. Las declaraciones fueron dadas luego de una reunión con autoridades del Instituto Provincial de Pueblos Indígenas de Salta (IPPIS). Además, desde las comunidades originarias de Rivadavia apuntaron que sucede lo mismo con el hospital San Vicente de Paúl de Orán, el cual calificaron por “ser el lugar donde la gente ‘va a morir’, saturado con pacientes revolcados en los pasillos y muchos casos de mala praxis, además de los pocos turnos disponibles por especialidades como cirugía”. “Para ir a Salta hay que pasar primero por Orán o derivación directa en caso de contar con obra social, que la mayoría no tiene”, señalaron en un comunicado difundido a través de su página en Facebook.

Así, es que la Salud Pública no encuentra rumbo en el interior salteño, una de las zonas más pobres de Argentina. Mientras tanto, los responsables políticos echan culpas a los originarios, dicen que son “problemas culturales”, que no asisten a los hospitales o que no conocen el ecosistema donde habitan desde hace miles de años.