El neoliberalismo agro-exportador y la influencia en la clase trabajadora

El verso del modelo neoliberal agro-exportador y la incapacidad inducida a los hijos de clase trabajadora.

por Néstor Galeano

El actual modelo económico implementado por la administración Cambiemos no es más que la continuidad de un plan económico ideado por Martínez de Hoz y reimpulsado por Carlos Memem en los años 90. A este modelo lo sostiene la oligarquía local asociada al poder mediático y apoyada por la sinarquía internacional.

El sustento político de este plan se definió hace tiempo, con la conocida división internacional del trabajo. Ésta consistía en que los países desarrollados imponían a los subdesarrollados la especialización en la producción de materias primas, dejando el desarrollo de bienes industriales a los países desarrollados.

El modelo neoliberal agroexportador a lo largo de nuestra historia económica ya demostró su incapacidad para generar empleo de calidad, además de mostrar su capacidad para generar crisis de deuda externa y desocupación, dado que en el comercio internacional las materias primas en general pierden valor relativo frente a los bienes industrializados. Este es un fenómeno que se conoce como deterioro de los términos de intercambio. De esta manera los países productores de materias primas necesitan producir cada vez más con el objetivo de equilibrar su balanza comercial.

El desequilibrio en la balanza comercial en un país que aceptó la división internacional del trabajo se produce por la propia necesidad de consumo de un sector privilegiado, el cual demanda poder comprar bienes industrializados. Pero a causa del deterioro de los términos de intercambio, existe un gran sector social que pierde y es la clase trabajadora. Esto se debe a la escasez de productos alimentarios primarios, los cuales se exportan sin ningún control, dado que el tercer gobierno radical cree en la mano invisible del mercado.

En la clase trabajadora ya se siente un deterioro en el consumo de los productos de la canasta básica alimentaria. La importancia del consumo de carne no solo se vincula a razones de idiosincrasia, sino también en el aporte nutricional que debe tener un niño o un adolescente de clase trabajadora, para poder mantener una dieta apropiada, rica en proteínas y minerales, la cual es necesaria para lograr un desarrollo pleno de sus capacidades físicas e intelectuales.

La deficiencia en la alimentación de un niño o de un adolescente se va a traducir en una incapacidad, la cual lo va limitar durante toda su vida. Esta incapacidad es inducida a un sector social como una consecuencia del modelo económico de Cambiemos. Pero sus ideólogos no sienten remordimiento alguno.

En el último informe publicado por Economía Política Para Argentina sobre el consumo de carne por habitante demuestra que, analizados los datos de los años 2012, 2013, 2014, 2015, 2016 se observa un claro descenso en el consumo cuatrimestral de carne vacuna.

Al observar el cuadro es imposible no asociarlos a los dichos del actual presidente del Banco Nación, González Fraga: “que a un empleadito le hicieron creer que podía comprarse celulares e irse al exterior”. Tal vez le faltó agregar a sus dichos “y comer carne vacuna”.