Marihuana: una cuestión de Salud, Comercio y Legalidad

El Cannabis visto desde el ojo de la ley, como un paliativo económico- con fines también sociales- en el ámbito comercial y vertebrado en la medicina. El dolor de las personas no espera: el Estado debe estar a la altura de las necesidades. Un recorrido a través de la marihuana con entrevistas imperdibles.

por Emiliano Frascaroli

Desde hace varios años la planta de Cannabis, popularmente conocida como Marihuana, ha ganado terreno en las discusiones cotidianas: en una sobremesa, en los pasillos de una facultad, en el comercio, en el transporte público, en las salas de profesionales del derecho y, principalmente, en el ámbito medicinal. Incluso más: es este último el bastión de lucha para lograr que esta magnífica planta deje de ser un tabú en la sociedad. Van aquí algunas reflexiones, desde diferentes miradas, que giran en torno a la planta más conocida del mundo.

La marihuana en el marco legal

Fernando Ruarte es abogado y militante. Tiene un compromiso social y político con la marihuana. En diálogo con este medio comenta que ve “un avance en cuanto a que la sociedad está tomando conciencia porque se está hablando de marihuana medicinal, ya no se estigmatiza tanto como antes” aunque advierte que “sí hay un vacío legal todavía; todavía siguen faltando cosas, la ley no está completa, porque la ley no aprueba el autocultivo, te obliga, por ahora, a importar un aceite”. La referencia está anclada a la actualidad del cannabis en el marco jurisprudencial y en materia legislativa tras la aprobación del Cannabis Medicinal.

Sin embargo, Ruarte señala que las personas que están insertas en el ámbito político, la medicina y el derecho “no se están haciendo cargo” porque “dicen que van a entregar el aceite pero no otorgan”. “El dolor, el dolor no espera” asiente.

La charla se dio en el marco de la última Marcha Mundial por la Marihuana, del sábado 6 de mayo. “Las familias necesitan el aceite, entonces esta marcha es por el autocultivo, para que dejen cultivar, que se acabe el narcotráfico, que definitivamente el Estado se haga cargo y dejen a las familias que hagan su autocultivo, por la soberanía medicinal” manifiesta, mientras caminamos desde la Legislatura hacia la plaza 9 de Julio.

Sobre la persecución a los autocultivadores, Ruarte afirma que “llegan 5 causas por día a una fiscalía y persiguen perejiles, no es que están acabando con el narcotráfico”. “Entonces- continúa- dejemos de ser hipócritas, que la sociedad tome conciencia realmente y que se persiga al narcotráfico, no a los que cultivan. El cultivador no jode a nadie, tiene una acción privada”. Además, se permite ilustrar el tema: “Según el art. 19 de la constitución, las acciones privadas de los hombres, que de ningún modo ofenden a la moral, ni a los terceros, ni afecten el interés público, quedan exentas de la autoridad de los magistrados”.

“Hay un derecho a la salud, que también es constitucional, y si el estado no provee, la gente tiene que autocultivar“.

La medicina de mamá

“Hoy estamos apoyando la marcha de la marihuana acá en Salta. Esta movida se está haciendo a nivel nacional, en todos los puntos del país. Se está marchando a favor del auto-cultivo, para que no haya más presos por cultivar” comenta a este cronista Gabriela Quispe, madre de un niño que padece epilepsia refractaria. Lleva consigo un cartel que reza “Soberanía Medicinal” y unas tabletas de remedios tachadas con una cruz. Gabriela marcha con su otra hija de la mano; sus necesidades y convicciones son claras.

“Cuando conocimos la planta, decidimos empezar el tratamiento con esta medicina natural que es el aceite de cannabis”, relata desde su experiencia personal, en la cual su hijo “pasó de tener entre 8 y 10 convulsiones diarias y no dormir de noche, a solo una por día, e inclusive, hay veces que no tiene ninguna“.

Están aprendiendo a hacer la medicina para su hijo “junto con otras madres y cultivadores amigos que nos enseñan acerca de todo lo que es la planta”. El tratamiento del pequeño con derivados de la marihuana “cambió su calidad de vida”. “Estuvo mucho tiempo sin poder ir a la escuela, pero ahora estamos intentando reintegrarlo en su educación. Antes no podía socializar con familiares, ni asistir a muchos lugares, ya que en cualquier momento convulsionaba. Por eso estamos acá, apoyando esta marcha” agrega, con alegría.

“El tratamiento con el cannabis cambió su calidad de vida”

Al ser consultada sobre el rol de los médicos en Salta acerca de que si buscan interiorizarse en el tema, advierte que “acá en Salta los médicos dicen apoyar, pero en realidad no está pasando eso. Ellos solo apoyan lo que es la aprobación de la ley de Cannabis Medicinal, que estipula el importe de un aceite estadounidense, al precio de 5000 pesos por frasquito”. “Ese aceite- continúa- no es suficiente para cubrir todas las patologías que el verdadero aceite puede beneficiar, extraído como se debe, de la planta de cannabis. Es un aceite que está hecho de una cepa del cannabis. La planta de cannabis puede proveernos de muchas genéticas que pueden palear las enfermedades de los pacientes”. Es decir, las diferentes cepas de las plantas, compuestas por distintos grados de CBD y THC, sirven para distintos organismos y, por ende, para diferentes enfermedades.

“¿En materia legislativa, como ve este pequeño gran avance en la legalización medicinal?” consulta este medio. “Es un avance positivo” asevera, celebrando el cambio en la mirada de la sociedad. Y afirma un desafío: “estamos tratando de abrir cabezas, por la cantidad de prejuicios que tenía la planta. Nosotros tratamos de abrir a través de lo medicinal, ya que la planta en sí brinda un bienestar a quien la consuma. Por eso los políticos, la sociedad entera, está empezando a entender de qué se trata”.

Comercio y sociedad

Daniela Martínez es dueña del local Mandala Grow Shop, un negocio recientemente inaugurado en Salta. Allí venden productos para el cultivo y el consumo de la marihuana; muchos de ellos traídos desde otros lugares. “Creemos que era un negocio necesario en Salta porque, al menos cuando decidimos hacerlo, nosotros no conocíamos ningún local así, a puertas abiertas para la gente” comenta. Mientras, marcha junto a su compañero de vida, Francisco, y su pequeño hijo.

Si bien es un negocio privado, con intereses propios, la lógica que rodea a este emprendimiento es social: decidieron atender a las necesidades de muchas personas que cultivan- o que buscan hacerlo- y que no contaban con un lugar que les brinde los mecanismos necesarios. En términos de mercado: crearon la oferta para la demanda. “Hay muchísima gente que planta y que a veces para poder hacerlo tiene que pedir fertilizantes u otros productos de Buenos Aires”, explica Daniela, a modo de interiorizar a este cronista acerca del origen de los productos.

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Por eso es que creen que están “dando una oportunidad a la gente como también una oportunidad de negocios para nosotros”. Además de vender los productos para plantar, cultivar y consumir, orientan a quienes se acercan sobre el procedimiento y los tratos que podrían llegar a darle; no comercializan semillas. Claro está que la marihuana es también una cuestión de productividad en el mercado.

Reflexiones

El trato a la marihuana llegó a la inversa a como suelen desarrollarse los procesos en la política: fue la sociedad, organizada y con fuertes convicciones, que obligó a que las bancadas del Poder Legislativo a tratar una Ley que otorgue el marco necesario para conseguir los productos derivados de esta planta, que tanto bienestar ha traído a numerosas personas.

En nuestro país, se dio un primer pequeño-gran paso: se aprobó la importación del aceite, se habilitó un registro de pacientes cannábicos y se propuso llevar adelante investigaciones desde el INTA y CONICET. Así, la cosa suena bien. Sin embargo, es necesario que el Estado acompañe con una política activa los diversos estadios que comprende la marihuana. Y acá falta el autocultivo.

Las necesidades de la sociedad han puesto sobre el tapete un tema crucial: el cannabis trae consigo una discusión compleja y es el estado quien debe ponerse a la altura. Las personas que ejercen un rol en la política, quienes han optado por la medicina, la industria textil, el comercio local y la sociedad en general, todos juntos, debemos interiorizarnos en el tema. Sólo al embebernos sobre la marihuana y practicando empatía con las personas que necesitan los derivados de esta planta para mejorar sus vidas es que lograremos cambios sustanciales. Los jóvenes explicaremos a generaciones anteriores– a quienes tal vez cueste más romper la coraza del tabú- que la discusión, ahora, es necesaria para cambiar paradigmas. Así, las generaciones venideras podrán crecer en una sociedad que atiende las necesidades sociales; es decir que es un trabajo de cada argentino y cada argentina. Habrá que militar la marihuana.

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