Libertad y Absolución para Higui, libertad a nuestras sexualidades disidentes

El 20 de Octubre de 2016 Analía “Higui” de Jesús fue a visitar a su hermana en un barrio humilde de Bella Vista, partido de San Miguel, provincia de Buenos Aires. En la reunión se presentaron Cristian Rubén Espósito y otro hombre, conocidos del barrio quienes hacía tiempo la hostigaban por su orientación sexual. Por esto, Higui decidió retirarse: “Me voy a ir porque se va a armar quilombo acá y no quiero que se arruine el festejo” . Salió por el pasillo que conecta la casa con la calle y, en el camino, los dos sujetos de la fiesta y ocho varones más la rodearon. Comenzaron a golpearla, le sacaron algunas prendas mientras gritaban: vas a conocer lo que es bueno”, “te voy a hacer sentir mujer, forra, lesbiana”, “sos una tortillera, sos una puta. Te voy a hacer sentir mujer. Te vamos a empalar, tortillera” En ese momento Higui sacó un cuchillo casero, que llevaba con ella porque los hostigamientos se habían hecho regulares (entre otros, un intento de apuñalamiento y la quema de su casa) y dio una puntada. El acto de legítima defensa mató a uno de sus agresores. Al llegar la policía, cuando estaban a punto de romperle un bloque de cemento en la cabeza, la llevaron a la comisaría donde no recibió la atención médica necesaria y quedó detenida bajo el cargo de “homicidio culposo” hasta el día de la fecha. Sus agresores, sin embargo, no fueron procesados y se encuentran en libertad. La causa está llena de irregularidades, según cuenta Carolina Abregú de Defensorías de Género.

La historia de Higui circula por las redes y los portales de comunicación alternativos desde hace un tiempo. A estas alturas muchxs de nosotrxs estamos familiarizadxs con el hecho en cuestión pero de lo que casi no se habla es de lo sistemático de la violencia hacia las lesbianas. Este tipo específico de violencia machista y expresiones de odio hacia las lesbianas apunta a corregir, anular, estigmatizar e invisibilizar nuestra sexualidad disidente, ya que la misma “cuestiona los valores que forman parte de la heterosexualidad, el matrimonio, la familia, la dependencia de la mujer respecto al hombre, la maternidad y los papeles masculino y femenino.” 4

Rita Segato sostiene que “un violador ve a ese acto como de moralización, no siente que actúa contra la ley sino a favor de una ley moral que castiga a una mujer por algún comportamiento que el encuentra como inapropiado”5, en este sentido es entonces de suma importancia remarcar que el caso de Higui no es aislado y que está mostrando una realidad cotidiana del colectivo de lesbianas. Reconocer que se encuentra privada de su libertad, no solamente por mujer y pobre sino, y principalmente, por lesbiana es primordial. Higui es hoy una presa del heteropatriarcado, el cual intenta continuamente mostrarnos que nuestra orientación sexual no debería existir o que, a lo sumo, debería quedar escondida de las puertas para adentro y no caminando libre por los barrios.

Teniendo en cuenta que “la violencia, entendida como relaciones de poder que se articulan de diversas formas con estructuras de dominación en los ámbitos micro y macro social, (…) en la práctica es valorada como estrategia para lograr poder” 6, en el momento en que Higui consigue no ser violada ni empalada y sobrevivir a sus agresores, en el momento en que Higui abandona la docilidad y resignación que se espera de los sectores subordinado, agentes del Estado que responden a los sectores dominantes se ocupan de que tenga su castigo por desafiar los pilares del poder masculino heterosexual.

Es por esto que desde “Las Otras, Colectiva Feminista” invitamos a todas las personas y agrupaciones civiles, partidarias y de DDHH a participar de la Asamblea que se realizará el día lunes 17 de Abril a las 20hs. en el Paseo de los Poetas (entre Alvarado y Esteco) con el fin de comenzar a coordinar la mesa “Libertad y absolución para Higui”. Basta de violencia y castigos correctivos hacia nuestras identidades, exigimos la libertad y absolución de Higui y el procesamiento debido de sus agresores.

 Macarena Diosque

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