La “zoncera” del medio pelo es la “verdad” del empresario

Vamos a ver como es el Reino del Reves

Hoy me gustaría retomar una idea del año pasado.

La Revista Barcelona al utilizarlo como chiste, me hizo dar ganas de darle todo el peso teórico que merece.

Que el macrismo solo pueda lograr su “pobreza cero” a través del exterminio de los pobres no es joda, es más, no es otra cosa que lo que evidencian sus acciones.
Obviamente, Duran Barba no es ningún gil. Lo que trata de hacer es sostener el espejo en el cual la gente le gusta mirarse. Duran Barba le dice a Macri que, según tales encuestas, la gente le gusta que le digan que ya no van a escuchar mentiras, entonces él dice: “Yo no voy a decir mentiras”

La única verdad del macrismo es que siempre dice mentiras. La verdad del medio pelo es reproducida por Macri: el cipayo quiere escuchar esas mentiras por que forman “su realidad”

“¡La zoncera del medio pelo es…

Se lo voto a Macri por que no se quería elegir a Cristina, o más crudamente, se votó por un varoncito para que se haga cargo de la yegua. Ciertamente esto es algo que nadie quiere escuchar, y quizás sea la misma razón de por qué los femicidios alcanzan cifras perturbadoras, a la vez que el cinismo y la pendejada del “todo es igual” se vuelven también más obscenas.

Si el macrismo puede jugar con la verdad hasta hacerla añicos, o si pretenden conseguir pobreza cero exterminando pobres, es porque no hablamos más que de la misma lógica.

No hay contradicciones, no son lapsus, no hay equivocos. El le habla al cipayo promedio, al argentino de medio pelo y al mismo tiempo, el es un empresario.

Duran Barba sabe ciertamente como llegarle a ese medio pelo, a través de la falsa ilusión de la ilusión en si: “Les digo lo que ustedes quieren escuchar de ustedes mismos”

“…es la verdad del empresario!”

Bastaría con escuchar detenidamente las promesas electorales para saber que se va a cumplir y que no. Como dijo Moreno, no se podía esperar que con Macri se paguen los impuestos, puesto que el mismo nunca pago tal cosa.

Negarlo, para defenderlo, es propio del cipayismo, que aspira a la verdad del empresario en las zonceras que repite.

Los únicos que pueden entender que la única verdad es la realidad, son aquellos que viven en contacto con esta, que viven crudamente la realidad, que no pueden hacer otra cosa más que darse con ella.

El invento de la televisión es un tanto macabro ya que permite que se desdibujen los parámetros de la realidad, introduciendo estas zonceras, creando verdades con consecuencias lamentables.

“Lo crudo de lo real”

Que peso tiene la palabra del ciudadano si no basto con mandarle una carta a Vidal, en respuesta a los desastres inhumanos de su gestión.

Esta vez estallo el horror…

Rodolfo Oscar Estivill fue una de esas personas que no pudo hacer más que enfrentarse a la realidad crudamente. Tan cruda fue la manera en que se vio obligado a enfrentarla que como Favaloro, o Edgardo Nicolás Lucero, decidió ponerle fin a esa realidad.

Que no haya sido en cualquier parte, sino en la ANSES, traducen algunos, fue un pedido de ayuda.

Prefiero tomarlo de un modo mas crudo.

Rodolfo no solo evidencio, sino que se convirtió en la evidencia misma de lo que provocan las políticas neoliberales.

Su decisión, una decisión que no fue justa, puesto que se vio empujado a ello, demuestra las marcas del horror en el lugar simbólico mismo donde fue abandonado: La ANSES

La venta de huesos de pollo en un súper, las represiones en Bs As, el cese de planes para jubilados, discapacitados y estudiantes, no son más que tres ejemplos de una larga lista abandonos.

Ya no es simplemente la oligarquía, afirmando su lugar histórico, colocando las cosas como corresponde.

Pobreza cero siempre fue un genocidio, un plan sistemático para aniquilar a los más pobres, a los que no pueden, a los que no resisten, a los que nunca fueron contados en este “plan económico”, que no es más que un injusto ajuste de cuentas.

¿Vale la pena vivir en un país donde se puede decir lo que uno quiera, si a cada día la realidad se torna tan grotesca y tan poco esperanzadora?

“¿Si tenía plata para comprar una pistola, por que no se compró un pedazo de pan?” Vocifero algun troll.

Sin ambigüedades, la culpa, reza el medio pelo, es del pobre. La zoncera, entonces, defiende la verdad del empresario.

Por Sebastián Mas