La UNSa avaló el ajuste en la Ciencia y adhiere al Programa de Nación

La solicitada del Gobierno para relocalizar a los investigadores excluidos de Conicet en Universidades tuvo su visto bueno en Salta. Una votación ajustada que pone al descubierto intereses y posiciones. Crónica de la defunción de la Ciencia.

por Emiliano Frascaroli (*)

Como anticipó este medio, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Salta trató el Programa de Nación en la sesión de ayer y por tan sólo un voto de ventaja se aprobó la adhesión para re-localizar a investigadores excluidos de Conicet en Universidades Nacionales. Un análisis de lo que vino y de lo que vendrá.

La alianza Cambiemos inauguró una nueva rama de investigación: la ciencia de lo amargo, con sabor a dulce. Tal vez, sí, es una metáfora; pero vaya que los hechos hablan solos. La situación puede tratarse de forma anacrónica, aunque siguiendo paso a paso las jugadas del oficialismo se intentará comprender cómo es que han sido capaces de acolchonar un problema tan grave como es frenar el desarrollo científico y obturar el futuro del país. El recorrido se puede traslucir más o menos de la siguiente manera: el vaciamiento al Ministerio de Ciencia y Técnica lo cual derivó en la exclusión de 500 investigadores de Conicet, una intimación a las Universidades para adherir a un programa que re-localice a aquellas personas alejadas de sus objetivos científicos y el vaticinio de lo que se vendrá después de Octubre a través del Senado de la Nación.

  • Vuelta atrás y ajuste al futuro: en 2016 el Gobierno de Macri recortó el presupuesto en un 60% a las vacantes para investigadores, afectando su columna vertebral, el Conicet. Con esa medida dejó afuera a más de 500 investigadoras/es de todo el país que ya ejercían su trabajo y quitó esperanzas a los aspirantes a becarios. El ajuste presupuestario no tuvo siquiera en cuenta la situación de los científicos, ni sus proyectos, ni al equipo de trabajo de las investigaciones en marcha. Y mucho menos tuvo en cuenta las particularidades de cada persona: situación socioeconómica, laboral, etcétera.
  • Presión y desesperación: con el ajuste previo y la desolación de trabajadores que fueron afectados y el peligro de los aspirantes a investigar, el Gobierno puso en marcha un plan para resquebrajar al colectivo científico. Envió el 14 de agosto una invitación para adherir a un Programa logrado entre el Ministerio de Ciencia y Técnica y el Ministerio de Educación que pretende re-localizar a los investigadores excluidos de Conicet en las Universidades Nacionales. La fecha fue clave, como así también el contexto: lo hicieron mientras el escrutinio de las PASO tenía en vilo a toda la sociedad y aprovecharon la situación de vulnerabilidad de tantos profesionales que esperan mejoras en su situación. Si bien el núcleo duro (por masividad y localización) de la comunidad científica se encuentra en Buenos Aires, hay investigadoras/es de todo el país: en la Universidad Nacional de Salta hay 4 personas que padecieron el ajuste de forma directa. De hecho, fueron meses de protesta de la comunidad científica y la sociedad en general en el Polo Científico y la sede del Ministerio de Ciencia y Técnica extendiéndose hasta el martes último y que, como viene la mano, continuará cuando Barañao los reciba (si lo hace).
  • El Gobierno Nacional ratificó su posición frente al crecimiento y desarrollo científico local en el Senado de la Nación, cuando a sus representantes les tocó votar un proyecto que pretende un crecimiento presupuestario destinado a Ciencia y Técnica. En la misma línea que los llevó a ajustar en 2016 las partidas y dejar fuera de Conicet a 500 investigadores, los senadores macristas votaron en contra del anteproyecto que pretende incrementar los fondos para la ciencia hasta llegar a un 3% del PBI en 2030. Asimismo prevé destinar un 20% del mismo a las provincias y la Ciudad de Buenos Aires. A pesar de los votos en contra del macrismo, la Cámara Alta aprobó el proyecto con 39 votos a favor y sólo 9 en contra, según detalló Sebastían Abrevaya en el matutino Página12. Por su parte, los radicales marcaron una tácita disidencia levantándose de las bancas antes de votar o directamente faltando a la sesión.

Ayer, la Universidad Nacional de Salta decidió adherir a la propuesta de Nación. La votación fue 10 votos a favor (entre ellos: el vice-decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas, Hugo Llimos; el decano de Ciencias Exactas, Jorge Yazlle; la decana de Ciencias de la Salud, Silvia Fortsyht; representantes estudiantiles de la Facultad de Ingeniería y de Económicas; y tres docentes), 9 votos en contra (la Decana de la Facultad de Ciencias Naturales, Alicia Kirschbaum; la vice-decana de Humanidades, Susana Fernández; y representantes estudiantiles y docentes de ambas facultades, como así también el representante de los estudiantes de Ciencias Exactas), y una (1) abstención: el decano de la Facultad de Ingeniería, Pedro Romagnoli.

La derecha moderna actual cambió el significado de la investigación científica para orientarla a intereses privados. Y para lograrlo, supo utilizar un concepto acuñado por el compañero Néstor Carlos Kirchner, esta vez dirigido a la comunidad universitaria, a quienes presuadió[1]. Si el expresidente utilizó la presión y la persuasión para lograr desendeudarse del capital foráneo, Mauricio Macri, muy por el contrario, lo hizo a costa de la desesperación de los investigadores excluidos y la confusión de la comunidad universitaria por ver si el Programa en realidad es una solución de fondo o más bien una jugada para tapar el conflicto de cara a las elecciones.

Así, nace la ciencia de lo amargo con sabor a dulce. Un mix de decisiones impopulares pero que logran cambiarlo de sabor con migajas, un agridulce proveniente del interés personal de ciertas autoridades que cuidan su casa olvidándose del barrio; de aquéllas personas que, bajo el velo de la preocupación, avalan el ajuste al desarrollo científico local y la precarización laboral. Por lo menos así lo entiende quien suscribe, claro que las miradas cambian desde dónde se lo mire.

[1] Nologismo que inventó (Néstor Kirchner) combinando “presionó” y “persuadió” para dirigirse banqueros en pleno apogeo de la negociación con los fondos buitre. (Kirchner, el tipo que supo; Mario Wainfeld, 2016; página 151).

*Consejero Superior por Estudiantes de la Facultad de Humanidades