Entrevista a Susana Aramayo: El desafío de la coyuntura actual y la tarea de las nuevas generaciones

Un plan económico impuesto por la tortura, el secuestro y la desaparición de 30 mil compañeros y compañeras con espaldarazo de los grupos empresariales argentinos. Entrevista realizada en el año 2016. El desafío de las juventudes en el panorama actual. El sentido colectivo y la memoria.

Por Facundo Rosas*

-Susana Aramayo: Pensaba en esto que decías sobre lo que antes era motivo de vejámenes y hoy son conquistas, en relación con la mención que hiciste de la construcción colectiva que se generó en todo este tiempo, y me parece muy simbólico también justamente a 40 años del golpe, con lo que fue la última marcha del 24, el que esté asentado en la sociedad es un logro de la lucha de los compañeros durante todos estos años.

Incluso el análisis de la injerencia extranjera, por ejemplo, la visita de Obama fue una provocación, un acto de auténtico cinismo. Porque nosotros a lo largo de todos estos años, y en especial en los últimos 12 años, hemos analizado palmo a palmo la conducta que ha tenido el imperio para con todos los países que nos consideran periféricos. Ellos atacan nuestra autodeterminación y hemos podido decir no al imperio y hemos decidido resolver los problemas mirando hacia adentro, que es lo que nos faltaba. Pero con una mirada solidaria y colectiva, inclusiva de un montón de gente que antes estaba excluida y que era común que estuviera excluida.

Entonces la intervención de estas malsanas potencias en nuestras políticas y que ha sido protagonizada por los Estados Unidos, porque nadie puede negar el papel protagónico que le tocó ejercer no sólo el Departamento de Estado, sino a las embajadas norteamericanas en el cono sur, con las dictaduras militares. Todas las dictaduras han sido con anuencia, cuando no impulsadas directamente como en el caso de Chile matando directamente el presidente, en el caso de Allende, porque habia osado pedirle auxilio a Cuba y traerlo a Fidel. Y nosotros porque éramos el faro de América Latina, por las conquistas sociales, por la educación misma del pueblo completo, por el nivel de discusión y el nivel de participación de los salarios en la renta nacional.

También tuvimos una dictadura, como lo fue la de Onganía, que ya avanzó sobre las universidades, sobre los científicos, sobre la vida estudiantil, de los militantes obreros, intervinieron los sindicatos, etc. Pero nunca tan sangrienta como fue este plan criminal articulado directamente con los civiles; eso es lo que estamos tratando de desenmascarar.

A partir de la cuestión de la injerencia externa se puede entender lo que está pasando en la región ahora…

Por ejemplo, Obama se asustó porque la autodeterminación nuestra significó que en el año 2005 le hayamos escupido en la cara a Bush con el “No” al ALCA, protagonizado por nuestro nunca suficientemente recordado Néstor Kirchner y el comandante Chávez en Mar del Plata, que realmente fue un acto heroico, entonces nosotros tenemos que honrar esos terribles actos de valentía. Como la noticia de ayer a la tarde, que no la conocía, sobre la extensión de un millón setecientos mil kilómetros de millas marinas, que la ONU le reconoce a la Argentina por resolución, es producto de una auténtica política diplomática exterior magnifica que ha cumplido el gobierno de Cristina; entonces eso nos allana el camino para la recuperación de la soberanía sobre Malvinas, así que mira si no serán importantes estos actos societarios. Las casualidades no existen: la sentencia de ayer se conoció también con este hermoso acto internacional de reconocimiento a nuestra soberanía sobre las aguas.

“Y si escuchas el horror de alguien que lo vivió, nunca te vas a olvidar y te va a cooptar esa responsabilidad por el dolor ajeno, y te vas a preguntar qué puedo hacer yo para mitigarlo.”

-F: ¿Cuál crees que es el desafío que se abre ahora para la militancia y los DDHH, para poder seguir profundizando esta construcción?

La querella nuestra, de los abogados de Salta, nunca cobró un peso, ni de honorarios, ni de dinero, ni tampoco tuvo un cargo. Esto lo sostuvimos por auténtica convicción, como los organismos de DDHH, que nadie les dio nada. Lo hicimos porque creemos. Los organismos se conformaron en el seno de la más feroz dictadura y pervivieron hasta ahora, y van a seguir. Peor que lo que nos pasó en la dictadura no nos va a pasar. Por definición somos unos luchadores y unos sobrevivientes y como tenemos las convicciones que nos alientan, nosotros vamos a seguir. Porque ya hemos visto que un buen planteo hace caer los límites, y que acá nosotros tenemos el recorte de no tener dinero, pero eso no nos ha desmoralizado ni lo va a hacer. Estamos acostumbrados a pelear en una sociedad aciaga.

La Justicia Federal es un coto cerrado, nadie lo puede negar, es una corporación bien cerrada. Nosotros hemos podido incidir y obtener un fallo ejemplarizador en esa justicia cerrada. Entonces quiere decir que cobra importancia absoluta lo que dijo Leiva ayer, que la lucha que se pierde es la que está mal planteada.

Entonces es un desafío para nosotros y ahora mismo es la capacitación en estos temas que tal vez desconocemos, el acompañamiento en las audiencias. Hay que ir y escuchar, porque el que narra el horror es para que lo escuchen quienes no lo han vivido. Y si escuchas el horror de alguien que lo vivió, nunca te vas a olvidar y te va a cooptar esa responsabilidad por el dolor ajeno, y te vas a preguntar qué puedo hacer yo para mitigarlo.

Entonces prepararnos, nosotros los abogados estudiar las causas y ponernos filosos, el otro grupo acompañar y escuchar las audiencias, que son tediosas a veces, porque se plantean cosas que no se entienden. Pensar que a otros compañeros le arrebataron la vida y que cualquier cosa que venga después no es más doloroso, ni más incómodo ni más desfavorable.

Pensar que otros compañeros han sido, como por ejemplo el doctor Urueña, un eminente médico que trabajaba por los demás, han sido dinamitados. Y que su familia ha tenido que bancarse el dolor de no tenerlo, de haber ido a recoger sus zapatos como única cosa. No pudieron ni siquiera tener la oportunidad de despedir su cuerpo, de enterrarlo, llorarlo, de hacer el duelo. O como por ejemplo Felipe Burgos, que era un grandísimo dirigente campesino y que el último invierno que estuvo con su mujer, sembró flores al costado del camino. Porque salió a pasear con él, dos o tres días antes de ser secuestrado; y llevaba una bolsita. En un momento del trayecto, saca de la bolsa semillas y ante la pregunta de su mujer, le respondió que eran semillas de flores, que iban a florecer para acompañarlos el próximo verano. Y eso ella lo contó en la causa, esa terrible actitud poética de él y de entrega. Porque las flores eran para los demás, no eran para él. El no tuvo tiempo de verlas crecer. Entonces esas son cosas que nos van a acompañar. Yo de esa anécdota no me olvido más. Nada es más doloroso que eso.

Hay que poner las banderas, e ir a los actos y decir acá estamos nosotros, no estamos para que nos maten, estamos para luchar, para seguir.

*Estudiante y militante de la Corriente Peronista JP Descamisados

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