La imposición de la belleza como silenciador político

⁠⁠⁠El Día del Estudiante y las elecciones de la Reina. La construcción del rol de la mujer y paradojas de la realidad. Un festejo arcaico que goza de buena salud.

Por Naty Fernández

Ayer se llevó a cabo en la provincia de Jujuy la fiesta de los estudiantes, celebración que tiene como eje central la elección nacional de la Reina de los Estudiantes. Las distintas provincias envían a sus representantes, las cuales son elegidas de la misma manera (por un jurado compuesto por empresarios, periodistas y funcionarios públicos), pero a escalas más reducidas: primero ganan en sus colegios, después en el departamento y finalmente lo hacen a nivel provincial.

El evento causó mucho revuelo durante el mes de septiembre. La realización de estos certámenes en la provincia abrieron nuevamente el debate y las críticas no sólo porque cuentan con el apoyo del gobierno nacional y provincial, sino porque están destinados a niñas y adolescentes que tienen entre 14 y 18 años.

Estos certámenes, que buscan imponer un estereotipo de belleza inalcanzable, se tiñen de la lógica racista completamente expresada en los comentarios despectivos que se sucedieron luego de la coronación de la representante por Salta Capital, Rocío Faber y la de la actual reina de los estudiantes Ámbar Saad, ya que “si no se es rubia de ojos claros la única posibilidad de victoria es la del arreglo del certamen antes de su realización”.

En materia educativa el gobierno nacional y provincial ponen el eje en la belleza de las estudiantes en lugar de resignificar el rol histórico que han tenido las mujeres desde el principio de la humanidad.

Las escuelas invisibilizan la tarea realizada por las mujeres libertadoras de nuestro suelo latinoamericano (o la esconden detrás de las mujeres que cosían y donaban joyas) para dar fuerza a certámenes que atacan la autoestima de las jóvenes y que fomentan la gordofobia, la bulimia y la anorexia, ya que pone como modelo ideal la delgadez femenina.

El mismo gobernador de la provincia de Salta declaró que la política no debe ser un “té de chicas” desprestigiando de esa manera el rol que ejercemos las mujeres en la sociedad. No se trata sólo de una frase desacertada sino de la cosmovisión de lo que las mujeres aportamos al mundo en el que vivimos; es un ninguneo contra uno de los sectores que ha tomado la posta en materia política, encabezando el primer paro al gobierno de Mauricio Macri con la consigna “La CGT toma el té, las mujeres tomamos las calles”, entre otros reclamos.

El desprestigio contra las mujeres no es azaroso, sino que tiene un claro tinte político. Desde el derrocamiento de Dilma Roussef en Brasil hasta la victoria de Cambiemos en nuestro país las políticas machistas han sido la pata fundamental de la implementación de las políticas neoliberales, y en nuestra provincia lo vivimos en el incremento sideral de la violencia de género que este años se está cobrando dos víctimas cada mes (En la provincia de Salta se registraron 19 femicidios hasta el día de hoy, el relevamiento fue realizado según lo publicado en diferente medios de comunicación).

Hoy se cumplen 70 años de la aprobación del voto femenino y en lugar de cuestionar el acceso que tenemos las mujeres en los espacios de representación política la sociedad se pregunta si el concurso de belleza estuvo arreglado o sobre por qué la sede de la realización del evento no es rotativa.

El espacio que nos es cedido a las mujeres en el mundo social es expresado por Monique Wittig cuando decía “Las mujeres aunque extremadamente visibles como seres sexuales, permanecen invisibles como seres sociales”