El Indio Solari colapsó Olavarría. Un Estado ausente, muertes y paranoia

El acuerdo entre la Intendencia, la productora y los organizadores. La infraestructura y la cantidad de personas. La cobertura mediática. Las declaraciones del Intendente y el Presidente que comparten espacio político en el PRO-Cambiemos. La solidaridad de las personas. El enojo con Solari. Todo forma parte de una misma postal: Indio Solari en Olavarría, en año electoral.

Por Emiliano Frascaroli

La convocatoria al recital del Indio Solari fue impresionante. Se tuvo que lamentar la muerte de dos personas, decenas de heridos y mucha gente que quedó varada en el lugar. La información errónea, primero, y la sobrecarga de noticias después sembraron un clima de incertidumbre y preocupación en millones de argentinos. Una ausencia estatal estratégica: poca policía, nadie de Defensa Civil, flojas instalaciones acorde a tamaña magnitud del evento. Un trabajo de Chacal Producciones- “En Vivo SA”- que deja mucho qué desear. Y una campaña para voltear y proscribir artística y políticamente al líder de un movimiento de masas, declarado parte de ellas.

Olavarría es un partido de la provincia de Buenos Aires que fue- y es- tema central en la agenda mediática: por la envergadura del show del Indio Solari y, lamentablemente, por las dos tragedias y las decenas de heridos acaecidas tras el recital realizado allí. Las opiniones, muchas “de oído”, otras “de dentro” y varias por oportunismo buscan culpables: las variables son, inevitablemente, el Estado, la Producción y el propio Solari. Si la escala jerárquica se abriría, se incluye a la sociedad. Pero para no ser asintomáticos, no ahondaré en ello.

Administración PRO: en ciertas cosas sí, en otras no

El acuerdo. El portal La Política Online tuvo acceso a un expediente judicial clave para complejizar la cuestión, el cual revela que existen intereses detrás de la previsible tragedia. “El predio donde se realizó el recital está bajo concurso y la Municipalidad realizó gestiones ante la jueza a cargo de la causa para que lo habilite” comentaron a dicho medio. Entonces, fue el propio Intendente de Olavarría, Ezequiel Galli (PRO-Cambiemos), quien promovió la realización del recital en su Ciudad. Según pudo saber LPO a través de fuentes que conocen el tema en cuestión “el predio se alquiló por la ridícula suma de 300 mil pesos -en dos cuotas-, es decir un peso por persona que asistió al recital pagando entradas que costaban 800 pesos”.

el predio se alquiló por la ridícula suma de 300 mil pesos -en dos cuotas-, es decir un peso por persona que asistió al recital pagando entradas que costaban 800 pesos”.

“Pero la situación es incluso más grave. Galli según consta en el expediente judicial al que accedió en exclusiva LPO, puso a la Municipalidad como fiadora ante el juzgado y lo hizo sin autorización del Concejo Deliberante, lo que era necesario porque esa decisión compromete el patrimonio del municipio” explica la misma nota. El Poder Ejecutivo sobrepasando al Poder Legislativo y, paradójicamente, apoyado por el Poder Judicial. La insistencia del Intendente para que se realizara en la Ciudad que administra, por lo menos, siembra duda.

El contexto. El predio “La Colmena” tiene 605,80 metros de largo por 574,20 metros de ancho. El periodista Luis Paz sintetizó a través de una nota en Página12 que desde la Intendencia de Olavarría y Chacal Producciones- empresa encargada de montar el espectáculo- se ufanaron indicando que “habrían 900 policías provinciales consignados, 400 contratados por la productora, 1300 a 1500 personas en la seguridad privada, 100 trabajadores de la salud, y entre 15 y 18 ambulancias”. Estos datos ornamentados sobre un total de personas que se desbordó: se estima que fueron cien mil más de lo previsto.

Sin embargo, opiniones de personas que asistieron al recital y que manifestaron su interpretación a través de las redes sociales dieron cuenta que hubo poca presencia policial, ausencia total de Defensa Civil, y falta de coordinación en la entrada y salida de los transportes previo y pos recital. Esta información, y más, está organizada en cosecharoja.org. Además, la salida del campo fue otro momento acalorado: no sacaron las vallas ni habilitaron varios puntos para descomprimir, sino que rodearon el predio con maderas de contención y dejaron “como un embudo” un único lugar para que las personas se retirasen. Una locura.

La Ciudad se desbordó al recibir casi tres veces más su población, que ronda los 120 mil. El Estado no brindó las condiciones para albergar tamaña multitud, a pesar de haber tenido como referencia el recital previo en Tandil hace exactamente un año, hito que movilizó al menos 200 mil personas. Galli se entusiasmó y dio luz verde a un evento que terminó en una tragedia que se pudo haber evitado.

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Palabra oficial

El Intendente de Olavarría brindó testimonio al mediodía del domingo en una conferencia de prensa. En pocos minutos desligó toda responsabilidad estatal sobre lo acontecido: “La tarea del municipio fue garantizar la seguridad fuera del predio y el operativo de salud, que en ningún momento colapsó, y se pudo atender a todos los heridos”. Para el edil del PRO-Cambiemos todo lo ocurrido en el recital es responsabilidad de la seguridad de quien llevó adelante el mismo. “Vino el doble de gente y se nos fue de las manos” admitió.

En sintonía con Galli el actual Presidente de la Nación, Mauricio Macri, manifestó su postura en una entrevista concedida al periodista Luis Majul: “Mis condolencias primero a las familias, es muy triste y también tiene que ver con que entendamos este cambio que hemos emprendido, este cambio cultural, que cuando hay normas y dicen ‘tanta gente puede entrar a un lugar’, por ahí son antipáticas, ¿no? Muchas cosas a veces resultan antipáticas. Porque dicen: ‘No, si mucha más gente quiere ir, en vez de 200 mil parece que hay 300 mil’, yesto es lo que pasa cuando uno pasa por arriba de esas normas“.

Es evidente que las movidas que conglomeran a tantas personas, al presidente, le produce alergia. Y más si se trata del recital de una figura emblemática del rock nacional que es capaz de reunir a tantas personas, de todos los estratos sociales, edades y lugares del país, que depositan sus emociones y que, por añadidura, congenian (no todos ni todas) con los ideales del propio Solari y las letras de Los Redondos. Con “ideales” me refiero a posturas políticas. Algo lejano al mundo de Cambiemos. Además, el testimonio del Presidente deja entrever que “si una determinada cantidad de personas hacen esto” se “puede llegar a esto otro”, algo verticalista- por el lugar que ocupa- y un tanto desafiante y en tono de amenaza, tal vez. ¿Con “esto es lo que pasa” se referirá a la muerte? Se permite la duda. Lo cierto es que “Violencia es mentir”.

Persecución política. La tracalada de opiniones no tardó en llegar, más si fue empujada por información falsa de la agencia estatal Télam, que comunicó una cantidad de fallecidos errónea. El odio a la figura Indio Solari se propagó rápidamente por las redes sociales con testimonios de quienes arribaron al recital, de quienes no, y de medios que juegan al oportunismo. El grado de culpabilidad que le atribuyeron al Indio por las muertes y las condiciones del recital trepó alto. Esto, tal vez, por conjeturas que tiene la política y que en Argentina se ha vuelto común: perseguir a quien piense distinto al gobierno de la Alianza Cambiemos. Estigmatizarlo. Corretearlos con causas judiciales.

Resulta pues que Solari hizo explícito su rol en la política: en Mendoza comenzó la cuenta regresiva con “6,7,8” haciendo alusión al programa emitido por la Televisión Pública, en Tandil- ya con Cambiemos en el Gobierno- comenzó el recital con “Nuestro amo juega al esclavo”- un tema que fulmina que “violencia es mentir”-, y en este último, en Olavarría, reivindicó la lucha de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo remarcando la importancia de defender los derechos humanos, y se manifestó en contra de la baja de imputabilidad a pibes de 14 años que pregona el oficialismo para criminalizar la pobreza. También lo hizo a través de una carta abierta cuando personal de Prefectura torturó a dos pibes de La Garganta Poderosa.

En un año electoral, declaraciones de una figura tan popular como lo es Carlos Alberto “Indio” Solari pueden contribuir a la construcción de la opinión pública. O más bien direccionar votos. A eso le teme Cambiemos. Sin embargo, no se puede deslindar a quien es la figura principal de este evento: la Producción le erró, ¿el Indio sabía? Deja una incertidumbre que. imagino, se irá aclarando con el pasar de los días.

Medios: ajuste, (des)información y paranoia social

La agencia oficial del Estado se llama Télam. Es la misma que anunció días antes del recital del Indio Solari en Olavarría que no podrían mandar periodistas a la cobertura del evento: “no envió un periodista a Olavarría para evitar pagarle horas extras u otorgarle un compensatorio” y utilizaron información de las redes. Télam es el mismo medio que difundió un cable donde aseveraban, a las 1:15 de la madrugada, que el recital habría terminado con “al menos siete muertos”. La información, como era de esperar, se replicó en decenas de matutinos y, obviamente, despertó la angustia de millones de personas. Con el correr de las horas se pudo corroborar que en realidad las personas fallecidas fueron dos. “No se puede hacer periodismo sin periodistas” comunicó la Comisión Interna de Télam, responsabilizando a la empresa por achicar presupuesto.

La inoportuna difusión de información falsa puede atribuirse, tal vez, a dos factores: el ajuste al presupuesto que llevó a no tener corresponsales en el lugar y, por ende, tratar información de terceros, y a una malintencionada y sutil forma de sembrar pánico. Claramente, es un combinado de ambas. La paranoia se sembró.

Luego de tergiversar la información sobre la cantidad de personas muertas el drama estuvo a cargo de medios afines al gobierno de Cambiemos: una maratónica cobertura de TN (Grupo Clarín) giró en torno del caos por la cantidad de personas varadas, luego lo hizo por el caos que implicó el colapso de personas que asistieron al lugar, siguió por la responsabilidad de la seguridad de carácter privada que no cortó las entradas ni revisó gente, abrió micrófonos para difundir nombres de personas que perdieron la posibilidad de la vuelta a casa y volvió al principio. Así, una y otra vez, durante largas horas. Sobre la responsabilidad del Estado, ni hablar. Además, ciertos periodistas ponían acento en la responsabilidad del Indio por “no haber suspendido el recital”, como si hacerlo hubiese sido la solución; al contrario, podría haber terminado mucho peor. Así por lo menos lo manifestó el líder de Los Tipitos Willy Piancioli al canal C5N.

Es evidente que la persecución al Indio Solari la hacen por diversos frentes. Su proscripción permitiría “alejarlo” de la política, en año electoral. Algo que vendría bien a la Alianza Cambiemos que necesita sumar comensales a un banquete donde pocos gozan y muchos la sufren. No hay que olvidar que es el Estado quien debe velar por nuestra seguridad, algo que aquí ha fallado.

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