Hippies malos, muy malos

Para un docente, los docentes que hacen paro son “fascistas” y los estudiantes que acompañan el paro o su metodología son unos “giles”. La proliferación del “síndrome Nisman”.

Por Emi Frascaroli

Con verborragia y cinismo, Rubén “Chato” Correa, docente de la Universidad Nacional de Salta, trató de “giles” a lxs estudiantes y de “fascistas” a sus pares. Los dichos se enmarcan en medio de un conflicto docente por la reapertura de paritarias nacionales y la recomposición salarial para el sector.

El Director de la Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades de la UNSa enumeró algunos tips vía redes sociales: dijo que algunos docentes no dieron clases en las instituciones públicas donde trabajan pero que sí lo hicieron en las privadas, tildó de “fascistas” a quienes adhieren a la medida de fuerza y utilizan una metodología de concientización en clases, y trató de “giles” a los y las estudiantes.

“Chato” Correa es también, paradójicamente, docente. Y por si fuera poco, forma parte de la dirigencia de la Unión Cívica Radical de Salta, partido que gobierna actualmente en coalición con el PRO de Mauricio Macri.

Los dichos del historiador difundidos por su cuenta personal de Facebook generaron la indignación de la comunidad universitaria que rápidamente, en Asamblea de Estudiantes, elevó la moción de repudiar tales comentarios porque “desprestigian y estigmatizan a los y las estudiantes”. Se aprobó por mayoría. Sólo se abstuvieron militantes de la conducción actual del CUEH, el brazo radical universitario Franja Morada.

Brotes Nisman

Si uno se retrotrae al año 2015, al calor de las elecciones que colocarían meses más tarde a la Alianza Cambiemos como gobierno, existe un hito que resonó fuertemente en la opinión pública: aparecía sin vida el fiscal Alberto Nisman. Tras las controversias e hipótesis que se multiplicaron con el correr de los días, un grupo de personas enarboló como propia una bandera que tejieron ajenos: “Todos somos Nisman”. La campaña se extendió- y fogueó- por medios afines y en las redes sociales (con cuentas propias y tantas otras de fantasmas cibernéticos, también llamados trolls) y se creó una convocatoria a partir del hastag #18F, fecha de una próxima marcha a la que asistieron quienes creen que a Nisman lo mataron. Las consignas se repitieron en la marcha del #1A.

Los dichos del docente “Chato” Correa para con lxs estudiantes, a quienes trató de giles, generaron síntomas similares: estudiantes replicaron vía redes sociales “Hoy más que nunca, somos Chato”, como sucedió en la cuenta del militante Facundo Rodríguez, quien continuó acusando de “canallas” y “forros” a quienes se enfilan en la izquierda. Lo llamativo es que esta reacción no tuvo un empujó por los medios, sino que la campaña en apoyo se hizo por “afinidada”, “solidaridad”, “compañerismo” o por “defender a los estudiantes estudiantes”.

Si bien no se logró una marcha en defensa de la no censura de una cuenta de Facebook, nació un nuevo eufemismo: “estudiantes estudiantes”. Así, repetido dos veces. Pues ¿qué trae consigo la reafirmación?

La doble mención de la palabra ‘estudiante’ nace para marcar una distinción de la palabra sola ‘estudiante’, la cual caracteriza a una persona que estudia. Entonces su repetición no hace más que criticar la vida privada de una persona, al tiempo que desprestigia y estigmatiza la condición de un estudiante. La diferenciación y la inferiorización encarnadas por un docente han creado un nuevo eufemismo.

El término no es sólo para marcar una diferencia entre “estudiantes que estudian” y “estudiantes que no lo hacen”, sino también para colocar en un lugar de inferioridad a quienes no adhieran al eufemismo ornamentado por la dirigencia radical en la Universidad que replica la agrupación Franja Morada. Tal es el ejemplo del ex consejero estudiantil Francisco Rendón, quien marca tal posición con aires de superioridad: “los estudiantes estudiantes se dan cuenta de la medida que tratan de inculcar”.

¿Y ahora?…

Lxs militantes de Franja Morada, actual conducción del Centro de Estudiantes, salieron en apoyo de un docente- dirigente en la política salteña y Director de una Escuela en la facultad de Humanidades- que tildó de “giles” a estudiantes de la universidad. En criollo: estudiantes se pusieron en contra de sus compañeros y compañeras estudiantes, apoyando el desliz de un político en campaña que no supo contener su revanchismo.

Tal vez sea tiempo de que, quienes militan en agrupaciones políticas, hagan política de forma independiente a los dirigentes docentes que replican el revanchismo que previamente construyen en la política externa.La coyuntura actual demanda que un órgano que pertenece auna institución educativa de carácter público pelee por la defensa de la misma. De lo contrario, los intereses de lxs estudiantes quedarían en la cuerda floja.

Foto: cuenta personal del profesor “Chato” Correa en Facebook

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