Hablemos de Educación Sexual Integral

Este martes 13 se realizará en la UNSa un taller que brindará herramientas para el abordaje de la Educación Sexual Integral en las escuelas. Una entrevista a la profesora Marina Leañez que reluce el surgimiento de la Ley, su no aplicación en Salta y el rol de los diferentes actores sociales.

por Daniela Arjona

La iniciativa del taller surge como una inquietud de docentes y estudiantes que plantean las limitaciones del abordaje de la Educación Sexual Integral en las escuelas, entendiendo el contexto social que hoy atravesamos como país y a nivel mundial. La problemática de la violencia de género, la educación sexual, y otros temas que nos atraviesan son necesariamente cuestiones que hay que charlar, discutir y poner en común entre todos y todas: niños, niñas, adolescentes, padres y docentes.

Con la propuesta de generar espacios colectivos a largo plazo es que el Movimiento 10 de octubre invita al Taller gratuito “Hablemos de Educación Sexual Integral” el próximo martes 13 de junio, de 15 a 17 horas en el Anfiteatro ‘K’ de la Universidad Nacional de Salta. La propuesta es para estudiantes de los niveles superior, terciarios y universitarios. Cuenta con el aval académico de la Facultad de Humanidades y se entregarán certificados de asistencia.

El taller estará a cargo de la profesora de la carrera de Ciencias de la Educación, Marina Leañez, quien tiene una rica y extensa formación en la temática de Educación Sexual y Género. Buufo tuvo la oportunidad de charlar con ella y a continuación se transmite la entrevista realizada:

-Daniela: En líneas generales, de qué se trata la Educación Sexual Integral (ESI)?

-Marina: La ESI (Educación Sexual Integral), como un marco normativo surge en nuestro país en el año 2006 y viene a visibilizar las temáticas de sexualidad no solo como un derecho, sino también como una oportunidad de trabajar en las escuelas aspectos vinculadas al desarrollo integral de las personas, de las generaciones más jóvenes, aunque también nos implica como adultos, pues nos interpela a repensar nuestras prácticas y nuestras seguridades.

Lo novedoso de este marco normativo es que estipula el tratamiento pedagógico de la sexualidad en las instituciones escolares y la responsabilidad del Estado de concretarlo de manera sistemática, como temática curricular, transversal y obligatoria, vinculado a un abordaje crítico de patrones y estereotipos hegemónicos de género, al acceso a la información y desarrollo de saberes y habilidades para las prácticas de cuidado y el ejercicio y -re-conocimiento de los derechos relacionados con la sexualidad.

Por otra parte, la violencia contra las mujeres también es presentada en el marco de las necesidades a ser abordadas. La sanción primera de la Ley 25.485 (2009) fue una instancia bisagra en materia de reconocimiento y judicialización de la violencia contra las mujeres, sin embargo fue durante los últimos años que, frente a los graves hechos sociales de violencia extrema hacia las mujeres, organizaciones sociales e incluso la sociedad en general, han respondido masivamente poniendo un límite y visibilizando su repudio e intolerancia a las agresiones, a través de marchas multitudinarias bajo el lema “Ni una menos”.

En el ámbito educativo la sanción de la Ley 27.234 “Educar en Igualdad: Prevención y Erradicación de la Violencia de Género” (2015), estableció la obligatoriedad de realizar al menos una jornada anual en todas las instituciones escolares -de todos los niveles y modalidades. Esta propuesta se sostiene en constante articulación con los contenidos de ESI, intentando reforzar la lógica de transversalidad y continuidad que la ley 26.150 plantea, y en donde la incorporación de la perspectiva de género implique la deconstrucción paulatina de los estereotipos que cimientan desigualdades.

-D: ¿Considera importante la implementación de la educación sexual integral en las escuelas y/o colegios? Y, ¿qué piensa al respecto de que en Salta no se cumpla?

-M: La ESI como derecho es fundamental, pues está vinculado al desarrollo de personas integrales. El acceso a herramientas y conocimientos vinculados a la sexualidad en su integralidad posibilita trayectorias de vida mejor preparadas. Como docentes sabemos que los chicos y las chicas acceden –incluso mejor que nosotros- a la información. Lo que la ESI busca lograr es otorgarles herramientas para que puedan “leer” esa información, y allí está la fuerza de esta propuesta.

En nuestra provincia, el año 2012 marca un punto de inflexión, pues es desde ese año en que la ESI “irrumpe” de modo visible en las instituciones educativas. A partir de allí, se sucedieron acciones que posibilitaron su incorporación a la agenda educativa de la provincia.

Indudablemente los procesos y cambios educativos, no solo son lentos de materializarse, sino que muchas veces se presentan en matices tan sutiles, que sin una mirada atenta suelen escaparse. Nuestra provincia tiene una marca difícil de borrar, la cual está vinculada a la idea de que “Salta no da ESI”, ciertamente si pensamos que tiene que ser UNA materia específica, no estamos mirando bien el problema. Trabajar la ESI en las instituciones educativas implica y convoca a todos sus miembros, a todas las materias, áreas y temáticas, es un trabajo transversal. Tanto la “seño” de jardín, el maestro de tercer grado, el profe de inglés o la profe de historia o física, debe incluir la ESI en sus propuestas áulicas.

-D: ¿Cuáles considera que son las principales limitaciones que existen al
momento de aplicarla?

-M: Muchas de las acciones que se vienen realizando ciertamente buscan generar instancias de construcción subjetiva en los individuos involucrados en la situación educativa (docentes a modo agentes del estado, y niños, niñas y jóvenes como sujetos de derecho), sin embargo, esto último suele encontrarse con altas barreras de diversos órdenes, donde directivos y docentes ubicados como garantes de derecho a nivel institucional, suelen deslindase u hacer interpretación libre de dicha obligación.

El desafío de la ESI radica precisamente en la problematización de los estereotipos y las formas culturales construidas socialmente, más que en la definición de nuevos parámetros por los que los sujetos tendrían que regirse, y esto no solo implica un trabajo desde lo social, así también intra-estatal, con los y las agentes públicos que deben actuar en dicha problematización. Son los y las docentes quienes tienen que reflexionar sobre sus vivencias en materia de sexualidad, para poder luego trabajarlo con los y las estudiantes; el problema que es muchos colegas no cuentan con esta posibilidad de reflexión o análisis y desde allí las tensiones para llevarlas al aula se vuelven visibles. Afortunadamente, también hay docentes muy comprometidos y comprometidas con la temática, que desarrollan acciones constantes para garantizar este derecho.

-D: Y por último, con respecto al taller específicamente, ¿cuáles son las
herramientas que brindará y de qué manera?

-M: En cuanto a la propuesta del taller la intención es facilitar algunas herramientas a los y las futuras docentes sobre la ESI como contenido curricular pero también como estrategia de trabajo interdisciplinario. Las temáticas de sexualidad ya no se ubican únicamente en biología o salud, también conlleva abordar sobre los roles socialmente pensados para hombres y mujeres, sobre el papel de las mujeres en historia y la literatura, el reconocimiento y respeto de la diversidad sexual, sobre la prevención de abusos, sobre relaciones no violentas, entre otras. Como docentes tenemos que estar preparados para garantizar derechos, pero también posibilitarnos espacios de diálogo y debate, que quizás no tuvimos en nuestras trayectorias educativas previas.

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