El Gobierno busca trasladar a los investigadores excluidos de CONICET a las Universidades

Los Ministerios de Ciencia y Tecnología y de Educación firmaron un acuerdo para re-ubicar en las Universidades a los becarios excluidos del Conicet. El sueldo es menor y el rol es distinto. Paradojas de una estrategia para tapar el ajuste. La realidad de la UNSa.

por Emiliano Frascaroli

Un listado con 410 personas en una planilla de Excel, seguida de la nota para “adherir” al Programa, nota de presentación, un instructivo y el Acuerdo Específico; así es el paquete de información que llegó a las Universidades Nacionales el lunes 14. Se trata de un acuerdo al que llegaron el Ministerio de Ciencia y Tecnología, a cargo de Lino Barañao, y el Ministerio de Educación y Deportes, que encabeza Finocchiaro- aunque fue Esteban Bullrich quien puso la firma-, para ubicar en las Universidades Nacionales a los investigadores que quedaron fuera del CONICET por un recorte presupuestario para 2017.

Según el “PROGRAMA DE INCORPORACIÓN DE DOCENTES INVESTIGADORES A LAS UNIVERSIDADES NACIONALES” al que accedió este medio, desde la Secretaría de Articulación Científico-Tecológica del MINCyT y la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación se “asignarán fondos destinados al otorgamiento de subsidios destinados a la relocalización de los recursos humanos, al desarrollo de sus actividades de investigación y a la cobertura de cargos de docente-investigador con dedicación exclusiva”. Esto quiere decir que si una persona quiere investigar en Conicet no puede porque se achicó el presupuesto, pero sí podrá ser docente en una Universidad, con un cargo que otorga un sueldo inferior, que cambia el perfil de la persona y que no garantiza estabilidad laboral.

“Lo que ofrecen las autoridades es ubicar a 410 de los 500 científicos despedidos en universidades nacionales de todo el país a partir del año que viene, pero con menor salario que en el Conicet, forzando a que varios científicos se relocalicen y sin garantías de continuidad laboral”, explicaron investigadores y científicos en una protesta frente al Ministerio de Ciencia y Tecnología en la mañana de ayer.

Piden pan, no le dan

La iniciativa del Gobierno Nacional, seguramente, cayó de sorpresa en muchas Universidades que solicitaron tiempo atrás la ampliación de su base docente y que recibieron como respuesta que no hay presupuesto. De hecho ya se rumorea que para el próximo año los cargos se congelan. El Programa del Gobierno pretende “incorporar a los postulantes seleccionados como docentes investigadores interinos, llamando a concurso a dichos cargos asignados en un plazo no mayor de DOS (2) años, y sin disminuir la dotación de docentes con dedicación exclusiva existente en la planta” no garantiza ni la continuidad de dichos investigadores- forzados a su relocalización- ni la mejora en las necesidades de cada unidad académica que componen las Universidades Nacionales.

En ese sentido, Andrea Monaldi, investigadora del Instituto Nacional de Energías No Convencionales (Inenco) de Salta, considera que “el problema no es sólo presupuestario sino que es parte” de algo más profundo. “Creo que fueron decisiones apresuradas de dos semanas que les tiraron el problema a las Universidades”, comentó a este medio Monaldi para advertir que no se prestó importancia siquiera al perfil del científico. En esa línea, explicó que muchas veces existen investigadores que fijaron sus objetivos por fuera de la labor docente y que ahora se verían obligados a realizar una tarea (para la que sí están capacitados, pero) que no ha sido su objetivo.

Creo que fueron decisiones apresuradas de dos semanas que les tiraron el problema a las Universidades

El hecho de que el Gobierno busque relocalizar investigadores cesanteados de Conicet en las casas de estudios generó la preocupación de la investigadora de la Universidad Nacional de Salta, quien alertó que “no se ha tenido en cuenta ni la realidad de los investigadores afectados, ni de los equipos de trabajo, ni los subsidios de los proyectos, ni tampoco la realidad de las Universidades que tienen que darle trabajo a los científicos”. Además, Andrea Monaldi considera que el Gobierno “quiere tapar un problemón” que atraviesa la Educación, la Ciencia y Tecnología. “Ante la falta de trabajo puede ser un salvavidas pero no es una solución” apuntó. A esta frase se suma la de otro investigador nucleado en la Red Federal de Afectados al diario Página12, Guido Giorgi, quien explicó que “no hubo margen de negociación” pese a haber propuesto que los investigadores participen de la redacción del convenio, que se garantice estabilidad laboral y el sueldo igual al de Conicet.

Por otro lado, el acuerdo al que accedió este medio propone una Comisión Consultiva que se encargaría de “la internacionalización de la formación, la empleabilidad de los titulados de doctorado y el fortalecimiento de las capacidades de desarrollo del país”. A su vez, entre los condicionamientos del trabajo a dichos investigadores se encuentran priorizadas las temáticas relacionadas al Plan Belgrano y el Plan Patagonia, dos propuestas de campaña de Cambiemos que aún no se pusieron en marcha.

Ante la falta de trabajo puede ser un salvavidas pero no es una solución

Las líneas de investigación difieren tanto como la prioridad que puedan darle las decisiones políticas. De hecho el Decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNSa, Jorge Yazlle, vaticinó que tras un debate con la comunidad que lo rodea decidieron adherir al Programa que propone el Gobierno. Yazlle cree que “seguramente los jóvenes que están en esa situación se verían tremendamente afectados y se molestarían si no hay una respuesta en positivo por las Universidades”. Sin embargo, los reclamos anteriormente nombrados completan la disconformidad de quienes han sido directamente afectados con la nueva propuesta. A contramano de la decisión que dijo que tomaría mañana en el Consejo Superior de la UNSa, el decano de Exactas advierte que “Conicet no debería sufrir un recorte ni mermar la cantidad de docentes-investigadores”. “No podemos decir que no a una aparición de cargos”, se explaya.

Por otro lado, las facultades de Ciencias Naturales y Humanidades, encabezadas por Alicia Kirschbaum y Alejandro Ruidrejo respectivamente, adelantaron que su postura será la de no aceptar el Programa.

Lo cierto es que, al parecer, desde el Gobierno prefieren no impulsar la creación, fortalecimiento y promoción del conocimiento local sino más bien importar la creatividad y el desarrollo tecnológico. Al compás del vaciamiento a la Ciencia y Tecnología se solicita a las Universidades alberguen aquellos investigadores excluidos de su actividad neta. Y, para colmo, fijan sus condiciones forzándolos a investigar en línea a los intereses del Gobierno. Cabe aclarar que en cada consulta realizada por quien suscribe detallaron que no hay postura en contra de trabajar en la docencia, sino que más bien se solicita que los organismos se adecuen a los objetivos de cada profesional; de hecho, muchas personas de la investigación científica también son docentes.

Mientras generan un problema dentro de un organismo desfinanciándolo persuaden a las Universidades para ‘apagar el incendio’, fracturar el colectivo de científicos y negociar con las instituciones que ya estaban condicionadas por el Ministerio de Educación.