Fernández: “Ya se las pusimos en el brazo, ahora se la vamos a poner en el…”

Orto, perdón, en el otro -se retrotrae inmediatamente el rector de la UNSa ante la disfunción lingüística que le jugó una mala pasada-. Es que con las nuevas directrices la obligatoriedad de tener al día el certificado de vacunación impuesto por la Universidad, no se salva nadie. Menos ahora que todo parece indicar que una cuarta vacuna se suma al calendario, la triple antisubversiosa.

Se rumorea por los pasillos que la medida arbitraria e irreverente es tan solo una estrategia para fletar del SIU a los vagonetas y hippies rebeldes que solo van a hacer política y no aprueban ni una materia por año –o al menos lo intentan-. Ya que dado su desdén por lo establecido en tanto sistema estatal, no adherirían ni por casualidad a que “les penetren la aguja”. Cuestión que por ejemplo beneficiaría al sistema de transporte, tanto urbano como de larga distancia, al no poder mostrar el bendito certificado de alumno regular.
Sin embargo hasta el más desobediente ha tenido que sucumbir a tamaña calamidad administrativa. Debiendo así aplicarse obligadamente la triple viral, doble adulto y Hepatitis B. ¿Por qué? Para reinscribirse en el sistema se solicita el certificado de Salud expedido por la Universidad, el cual solo es asequible presentando el carnet de vacunación al día. En caso de haber extraviado el mismo, o no contar con él, no queda otra más que ir a un centro de salud para ponerse las ya mencionadas vacunas. Tras ese embrollo burocrático recién es posible acceder a la inscripción por materias. La medida se puso rígida a partir de este año, casualmente en el primer inicio de clases al mando de FF.

Fernández Fernández afirma que es preciso demostrarle al estudiantado todo el rigor burocrático que predomina sobre sus ansias de superación personal, y afirma contundentemente: “Es como una metáfora , la vida tarde o temprano te la termina poniendo. Nosotros nos anticipamos y pensamos la educación en un sentido integral para el crecimiento personal, justamente por eso los obligamos a entregar… El brazo obviamente jejeje”.

Algunos movimientos estudiantiles manifestaron su malestar respecto a la coyuntura y propusieron en un boletín -de origen dudoso- que los directivos se pongan “una vacuna contra la pelotudez, el autoritarismo y el espíritu economicista hegemónico”, ya que es ese el peor mal que le puede suceder a la entidad educativa. Y amenazaron: “si el rector no se la pone, se la vamos a poner nosotrxs cuando le tomemos el rectorado”.

Es maaaaaas que claro que tener las vacunas al día conducirá a un desenvolvimiento intelectual y cognitivo de “ la puta madre”, pues ese debe ser el propósito para que impida continuar con el ciclo académico, ¿no?. Ahora bien, cuando por cuestión de “vida o muerte” hay que aplicarse 3 vacunas –que contienen 6 antipatógenos en total- en un mismo día para no perder el año lectivo, los efectos secundarios pueden ser: O ir a clases onda caminante de The Walking Death, rendir un examen con 40 grados de fiebre, o no poder masturbarse con el brazo dolorido en cuestión. Dado que el sistema inmunológico pelea contra los virus.

¿Por favor alguien puede pensar en el poder de decidir sobre nuestro propio cuerpo? Uh no, cierto que estamos en Salta, provincia que está sesgada por la cuestión religiosa de índole catolicista donde ese dios idílico tiene el poder sobre nosotrx y vuestros cuerpitos. Por algo predomina la visión antiabortista, valga la redundancia… Y por algo hay una capilla dentro de la Universidad…
Mientras tanto, el poder burocrático continúa calando, controlando, y disciplinando nuestros cuerpos.
L-Ar

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