Entrevista a Susana Aramayo: La dictadura genocida y el plan económico del imperio.

Susana Aramayo. Escribir la historia en primera persona significa no aceptar designios de determinados grupos o intereses, sino hacer lo que las convicciones nos dicten. Y en ese sentido es que Víctor Manuel Cobos fue un auténtico operario/diseñador de su propio destino. Y él fue un militante político que venía de una familia de militantes que sufrió persecuciones, cárceles y la muerte de su propio hermano que fue acribillado con 18 años en su casa, como quedó demostrado en estas causas. El persistió, denunció no bien llegada la democracia lo que le había sucedido: la privación de la libertad, los tormentos, esta empresa criminal conjunta la denunció. Desde 1984 hasta acá han pasado más de treinta años. Y el persistió en esa lucha escribiendo su propio destino. Y encontró en el camino, gente que también sufrió las mismas penurias, la conformación de organismos de DDHH que fueron empujando y acompañando esa lucha. Y tuvo su coronación el día de ayer, con la sentencia. O sea que todo es producto de una auténtica lucha colectiva. Escribimos la historia desde un colectivo de personas, porque no es solamente lo que le pasó a Víctor Cobos, sino al conjunto de trabajadores de nuestra sociedad que sufrió la aplicación de un plan criminal.

Ahí me parece interesante el significado que recobra, el hecho de poder avanzar ya en el trasfondo y fundamento central de la dictadura; que fue la imposición de un plan económico, que comienza a salir a la luz ahora con los casos como el que mencionaba un compañero de la Plata sobre la Mercedes Benz.

Porque gran parte de las personas, integrantes de esta sociedad, había hablado de causas y consecuencias de la dictadura militar pero desde un sesgo parcial, que solamente permitía ver los desaparecidos, los bebés apropiados, las detenciones; pero no se unía con un pensamiento mas integrador, cuál fue el motivo de toda esa parafernalia desarrollada desde el terrorismo de estado y la dictadura más sangrienta. ¿Para eliminar opositores políticos? Si, ¿para disciplinar a la gente? Si, ¿para someter por el terror? Sí, pero ¿para qué todas estas acciones aberrantes? Evidentemente tenían un objetivo superior que era imponer un modelo económico, para lo cual necesitaban del consenso o de la participación de toda la sociedad. Entonces donde hubo una planificación previa hecha por civiles, ejecutada por las Fuerzas Armadas, este plan civil y militar criminal, que no había sido probado, ha quedado en esta causa de Levin absolutamente expuesto. Por eso digo que no es una causa individual, sino colectiva que involucra a toda la sociedad.

Nosotros nos valimos, no sólo de numerosos testimonios que recopilamos, sino también de información que conocíamos con carácter previo, que fue información periodística de los medios de aquella época, que los teníamos compilados; de estudios históricos que nos aportó la secretaría de DDHH y un grupo de investigación histórica que viene trabajando con estos temas. Hemos ido uniendo por ejemplo, el fusilamiento de Atilio Obregón que fue ex vice-gobernador de Córdoba y dirigente sindical. El asesinato de Guillermo Álzaga, dirigente de la CGT Salta, antes del secuestro de Víctor Cobos. Entonces hemos ido armando un rompecabezas que exhibió una realidad y fue la que demostramos en el juicio. Además el reconocimiento judicial que hicimos en la ex comisaria 4ta, donde funcionó un CCD (centro clandestino de detención) que aún no está señalizado, en donde tuvimos declaraciones espontáneas de vecinos que vivían hacen más de 50 años ahí y que nos contaron cuál era el modus operandi de la tortura: se cortaba la calle a las 8 de la noche, venían los carros (de asalto, vehículos que usaba la policía entonces), bajaban detenidos, era encendida una moto en el patio y una radio a todo volumen, pretendiendo enmascarar/ocultar los gritos de dolor de la aplicación de la picana y los tormentos.

Analizamos las normas procesales de la época, porque la defensa argumentaba que se podía detener sin orden de juez competente y por eso detuvieron a Cobos y los otros obreros (los 25 que trajeron de Tucumán), entonces, nosotros nos hemos ido muñendo de todos los elementos volcados en la causa para recrear de nuevo lo que pasó. Y lo que vimos es que había un objetivo de disciplinamiento de los obreros, para aceptar condiciones inhumanas/indignas de trabajo. Otra cosa que quedaron expuestas son los delitos de corte sexual, la tremenda violencia de género que representaba poner mujeres en compartimentos como de fiestas para ofrecer a los inspectores y gente que venía de Bs As, que podían clausurar la empresa o hacer multas, en fin. La utilización tan impune y ruin de todos estos medios, nos permitió armar un compendio o al menos un panorama. Este plan criminal, tenía como objetivo someter; para que el plan económico de mayor renta capitalista fuera una realidad por sobre la sangre y el sudor de los trabajadores.

“No es una causa individual, sino colectiva que involucra a toda la sociedad.”

 

La relevancia que cobra el caso sentando un antecedente muy importante en lo que hace a seguir profundizando la investigación de actores económicos que se beneficiaron con el golpe, y que hoy están vigentes.

El aparato del capital no ha sido desarmado; al contrario, se ha concentrado durante toda ésta época que sobrevino. Nosotros lo que debemos resaltar en primer lugar, que esta sociedad pretendidamente conservadora, no es verdad eso. Porque a la par que hay gente reaccionaria, o que piensa con una cabeza regresiva, así también hay un importante sector de la sociedad, entre los que nos contamos, defensores militantes de los DDHH, que sí planteamos otras cosas, que sí corremos los límites. Porque nuestra profesión de abogados, no es sólo defender intereses personales o sectoriales, sino que es empujar los límites para mayores o mejores derechos.
Acá hubo toda una retroalimentación, donde intervino mucha gente en esta causa colectiva, porque también los organismos de DDH han tenido un papel fundamental y también la militancia política. Los jóvenes han sido muy importantes para nosotros en ésta época. Porque si no para quién uno hace estas cosas, si no es para las generaciones que siguen, para que esto no se repita y lo que venga sea mejor. Entonces pensamos en nuestros jóvenes, pensamos en la salud mental incluso de la sociedad; pensamos en que erradicar la violencia sea un norte para nosotros. Porque cuando hablamos de violencia, ésta es la violencia que precedió, que no sólo fue una violencia censurable o impune, sino que fue aceptada. Lo que nos contó una mujer que había sido camarera en estas comisiones de fiestas, las chicas que trabajaban en la empresa de camareras eran obligadas a ir y si se negaban eran cesanteadas, eran despedidas sin el pago de ninguna indemnización. Y eso era una conducta social aceptada en algún momento.
Y también la participación de los obreros no aceptando condiciones indignas de labor, lo extrajimos de algún testimonio, donde decían que se les negaba el derecho al descanso y los obligaban a realizar un servicio continuo y a dormir en el colectivo; los obligaban a cortar boleto en el colectivo y manejar. Todas actividades que en este momento están prohibidas que sean realizadas por choferes. Pero en ese tiempo estaban aceptadas, “¿cómo van a protestar por hacer un trabajo?”. Entonces lo que ayer fue motivo de infracción, de persecución, de encarcelamiento y vejámenes, hoy son conquistas socialmente aceptadas y reconocidas. A nadie se le puede imaginar en este momento que un chofer expenda boletos, pero era una realidad en determinado momento.
Esta investigación judicial, que parece a un solo delito, en realidad interpela a la conducta que tuvo una sociedad. Y ese es el sentido de la sentencia, que deben ser legítimas en cuanto sus destinatarios, o sea deben resolver una situación de injusticia. No puede el juez mirar para otro lado o hacer lugar a una chicana, porque lo que importa es resolver el fondo de la cuestión, el injusto, una situación que fue muchos años impune y por eso fue de lesa humanidad.

“Porque si no para quién uno hace estas cosas, si no es para las generaciones que siguen, para que esto no se repita y lo que venga sea mejor.”

Por Facundo Rosas

SEGUNDA PARTE DE LA ENTREVISTA

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