Día del Periodista: reflexiones de la casa

“¿Periodismo militante? ¿Periodismo objetivo?”, así titulamos tiempo atrás un fragmento para abordar el rol periodístico en el clima de época. En este Día tan especial, reflotamos el escrito.

Dicen que dicen que el periodismo no es política.

Dicen que militar la política, desde los medios, “no se puede”.

Dicen que quienes asumen al oficio periodístico como un espacio político, son “fanáticos” y están “errados”.

Dicen, una y otra vez, que la política es para los políticos y que en el periodismo sólo se la debe “opinar, de fuera”.

Dicen, dijeron y dirán que el periodismo no debe ser militante.

Pues surgen, al menos, dos preguntas ¿Hacer periodismo no es un espacio donde se hace política? ¿Qué tan saludable es estigmatizar la militancia y creer a la “objetividad”?

Intentemos algunas reflexiones…

El periodismo, por y desde su génesis, es un hecho político. Y lo seguirá siendo.La historia política argentina lleva consigo una historia paralela con el periodismo: desde comunicar próximas asambleas en el siglo 19, pasar por la constitucionalidad del Estatuto del Periodista en la presidencia de Perón, transitar por el increíble trabajo de Rodolfo Walsh y Paco Urondo en épocas donde gobernaba el fusil y llegar a la sublevación social de diferentes actores que deciden volcarse a tan apasionado oficio, empoderando la información y utilizando estrategias comunicacionales que el avance socio-tecnico aporta. Esta generalización y recorrido superficial sólo pretende hilvanar momentos históricos con hechos puntuales: la historia política y del periodismo en Argentina arroja hitos que se multiplican año tras año, día a día, y los nombres a destacar son muchos más.

Actualmente la opinión pública- o el sentido común de un gran número de personas- cree que el periodismo debe ser objetivo. Inclusive quienes también están en los medios. Se ha estigmatizado a la militancia politico-partidaria y, como si fuese indisoluble, cayó también al periodismo. Esto es un eufemismo creado por las mismas personas que dicen ser objetivas pero que tienen intereses ocultos. Es más bien una falacia: se cuenta una verdad a medias, recortando la mirada. Pura subjetividad.

Hay distancias y cercanías entre el periodismo y la política-partidaria. El periodismo es un hecho político, lo cual no quiere decir que sea partidario de algún espacio. Y los partidos políticos construyen un proyecto político al cual un ciudadano, periodista al fin, no puede ser indiferente. Es decir, la política es la herramienta que dispone el sistema democrático para transformar las condiciones de vida de la sociedad. Entonces una persona que practica periodismo no está fuera del rumbo que tome un país a causas de proyectos políticos, ni un partido político puede conquistar todas las voces todas.

En la política ‘la anti-politica’ sienta bien si se la sabe ornamentar, dijo Mario Wainfeld. Y vaya que sí: la objetividad del periodismo es como la mentira del político en campaña: hay intereses que muchas veces no son explícitos. “Es como el periodista deportivo: cuando grita un gol, se le ve la subjetividad” supo decir algún amigo.

Sin embargo no se debe caer en el juego de aquellas personas que quieren defenestrar a la política como que “no sirve” o que quienes la hacen “son todos iguales”. Muy por el contrario, hay que aceptar que la política es la herramienta que dirime el rumbo de millones de personas. Y que, en una democracia representativa, hay que hacer política para volverla participativa.

Nosotros, pibes y pibas, hacemos política. Sí. Hacemos política no partidaria. Somos un grupo heterogéneo, pluri-partidario, con grandes coincidencias: trostkos, radicales, peronistas, feministas y socialistas en un espacio político de comunicación. Siempre al servicio del pueblo, fiscalizando al poder y construyendo poder desde las bases.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *