Desaparecidos, Resentimiento y el Medio Pelo Argentino

El resentimiento es la mala memoria

Luis Kancyper es un psicoanalista que elabora la diferencia entre “Resentimiento y Remordimiento” en su libro homónimo. Hoy voy a tratar el tema del resentimiento, siguiendo algunas indicaciones de su libro. Tanto hace falta a nuestro conocimiento de las subjetividades de nuestro país, ya que muchas veces somos confundidos y encolerizados por los medios de comunicación.

El resentimiento es un tipo de memoria, bastante infantil. De hecho, nuestros resentimientos mas poderosos, no solo provienen de tan tierna edad, sino que a su vez, todo resentimiento posterior esta potenciado por los primeros resentimientos vividos.

Freud hablaba de gente que, por resentimientos muy fuertes, cree que la sociedad y el mundo les debe a ellos un trato muy especial, que les permite estar por encima de las normas y de la realidad. Evidentemente, el resentimiento afecta nuestro modo de percibir la realidad.

El dolor es la buena memoria

Basta con ver el tacto histórico que tuvieron las Madres Plaza de Mayo para enfrentarse a la Dictadura y pedir por sus hijos desparecidos, por una vía que no fue la del resentimiento, sino la del dolor crudo: ¿Donde están nuestros hijos?

Esa era la consigna. El dolor guiaba a las madres, era un dolor que no las llevaba a negar lo ocurrido, sino que fortalecía su lucha con el peso de la verdad. El “Nunca mas” que años mas tarde se proclamo, cuando regreso la Democracia, debió ser nuestra “señal de alarma” para evitar que ocurran de vuelta las fechorías. Nunca llegamos a lograr definitivamente ese “nuevo país“.

Los medios vivos y el medio pelo resentido

Estos mismos medios de comunicación que desde hace mas de 100 años se han servido del odio, nos han generado una suerte de resentimiento bastante ingenuo y ciego. No hace falta que sepamos el origen de este resentimiento, para saber que ya esta instalado cierto desprecio que nos convoca a antagonismos, algunas veces justificados, otras veces bastante infantiles.

Para mi no son hijos de puta los que salen a decir que “pedir por Maldonado es una maniobra política“. Pero llama muchísimo la atención que como país, no podamos unirnos y sensibilizarnos con semejante hecho, cuando las pruebas apuntan irrefutablemente a gendarmeria ¿Es que somos victimas de un adoctrinamiento mediático?

Es inútil tratar de ver quien tiene mas o menos resentimiento. Creo que hasta lo tenemos adoptado en nuestra idiosincrasia argentina -en la que quizás nuestro resentimiento se vea potenciado de antaño por el resentimiento de tanos y gallegos.

El resentimiento olvida por que se resiente

El resentimiento no se sabe de donde viene – por eso los medios hegemonicos de comunicación saben aprovechar este resentimiento inventando zonceras. No tiene un origen histórico determinado. Sabemos que proviene de un pasado que vive haciéndose presente-pero justamente, como no sabemos con exactitud, como o por que nos resentimos, el resentimiento se presenta de un modo ciego y arrogante.

Este resentimiento lo único que busca es que los “culpables” se hagan cargo, y sufran las consecuencias y castigos…

No es como las abuelas y madres que se guiaron por el dolor, sabiendo perfectamente a quien reclamarle. Como resentidos somos victimas de una serie de injusticias que alimentan nuestro propio resentimiento, llevándonos a un efecto bola de nieve devastador.

Como resentidos exigimosjusticia, pero no nos interesa quien cargue con la culpa. Este resentimiento es negativo, es una mala memoria, que no conduce mas que a un futuro poco propicio para nuestra sed de justicia.

Como el medio pelo argentino que somos, podemos a la vez, estar enojados por que nos robaron durante 12 años, pero también estamos dispuestos a aceptar que esa fiesta que nos permitió hacer viajecitos o tener un autito tenia que acabarse… ¡Que piolas!

Conectarse con el dolor

Entendido esto, como argentinos tenemos que saber como comunicar nuestra historia, tratando de jugar, lo menos posible, en el odio y el resentimiento ciegos. Conectarse con el dolor, es por ejemplo: ¿Alguna vez pensamos en como nos sentiríamos si nuestros seres queridos desaparecen sin saber donde están? Esta sensibilidad, es una forma muy potente de hacer historia, por que es una pregunta que incomoda.

Da la posibilidad de que ese dolor obtenga una respuesta, que no va por el lado de la venganza, el odio y el resentimiento infantiles. Ese dolor incomoda, al que pregunta, pero mas al que tiene que responder.

No hay que construir encima de “la grieta”. Solo los mismos medios de comunicación tratan de mantener con vida esta zoncera, así como nuestros antepasados lo hicieron con la “Civilización o Barbarie”.

¿Por que estamos resentidos?

Este resentimiento, es aprovechado por los medios de comunicación, pero a fuerza de nuestros propios resentimientos. Periodistas como Lanata o Navarro se sirven de estos resentimientos para -como se dice criollamente- echar mas leña al fuego.

¡Como serán nuestros resentimientos de medio pelo argentino, que nos parece mas importante defender a los gendarmes que desaparecieron a Santiago, que pedir por la aparición del mismo Santiago!

Si nuestra sociedad argentina es resentida, no es por culpa de Cristina y Nestor, que llegaron hace tan solo 14 años. Tampoco de Macri, aunque nunca dude en servirse de esto cada vez que se manda una macana: ¡La pesada herencia y la yegua! ¡Viva el resentimiento!

No es de extrañar que este resentimiento haya sido amasado por las economías neoliberales y las dictaduras argentinas, que no han dado respiro a la democracia desde hace ya mas de 70 años. Nunca, ni en una de sus “grandes reformas económicas“, en las cuales decían que iban a sacar al país del “desastre, se han preocupado mas que de sus propios intereses empresariales.

Su manera de manejar la economía -siguiendo el juego de palabras- ha sido siempre de un maneraresentida. Tanto es así que nosotros, el medio pelo argentino, terminamos siendo tan resentidos como nuestra “economía resentida”.

Tantos años se han sufrido… y pienso que los verdaderos hijos de puta son los que se aprovechan de este resentimiento.

 

por Sebastian Mas