De bicicletas y ciclovías

Bien es sabido que el sistema de transporte salteño va colapsando lenta y paulatinamente. Las calles angostas del micro-macro centro pensadas en tiempos coloniales quedaron casi obsoletas ante el flujo vehicular automotor –sobre todo en horas pico, donde el bondi sale más caro-. Esto se convierte en la pesadilla cotidiana de toda persona que elija como medio de transporte sus piernas y la bici, quienes obviamente quedan a merced de un tránsito saturado, el azar, bocinazos, maniobras imprudentes, insultos, etc.
Quien se mueve a través de este medio de transporte en la ciudad de Salta sabe bien que: Existen pocas vías de transporte seguras para su día a día, y que se maneja “pa la mierda”. TODAS las ciclovías dejan mucho que desear, tanto en materia de infraestructura, como de señalización.
Por tan solo poner un ejemplo la “””ciclovía””” de la avenida Arenales desde Pedernera (aproximadamente) hasta Gran Bourg, es tan solo una pintada que separa 1 metro y 50 cm el cordón de la calle de la misma. Sin una estructura que bloquee al menos las imprudencias de los autos que circulan a 60 km/h, se convierte en un peligro real para los ciclistas que van en subida, donde obviamente es jodido llevar una circulación rectilínea con ese nivel de inclinación, ni hablar de los que van en bajada. Una burla al ciudadano, con todas las letras.

Quien circula desde el centro hasta zona sur sabe bien que antes de llegar a la seguridad de la “ciclovía” hay que atravesar la Av. Jujuy hasta Av. Bélgica, con todo lo que ello representa en materia de seguridad vial (cero), y olvidate de señalización, por lo menos…
¿Poco interés, mediocridad, falta de inversión en materia de vialidad ciclista, falta de perspectiva a largo plazo?
Si unx se mueve en bici por el centro, no sabe muy bien por qué carril circular, dado que: o hay autos estacionados –que abren y cierran sus puertas sin siquiera corroborar si viene un boludo andando en bici atrás-, o los bondis tienen parada. Se está expuesto además a que vehículos de gran porte pasen a menos de un metro del manubrio, con la posibilidad de voltearte y que el que venga atrás te termine de pisar.
Considerando que en Salta las distancias no son tan grandes, teniendo en cuenta que de zona norte-sur al centro hay entre 30 y 40 minutos de pedaleo, la bicicleta se convierte en una alternativa más que coherente antes los $7 que implica un boleto de SAETA. Sucede que, no todos están dispuestos a poner en riesgo la vida por ausencia de políticas públicas en materia de seguridad ciclista.
Transporte colapsado… ¿por qué no existe la suficiente inversión o interés por parte del Estado provincial para repensar el transporte a largo plazo?. Se sigue hablando de sacar los bondis del centro y se siguen reparando las calles que los mismos rompen, pero no se habla de instalar ciclovías a lo largo y ancho de la ciudad.
Ignoremos al bicidiputado que se va a Inglaterra con su bici para decir “Si al deporte, no a las drogas” –slogan demagógico digno del facho Olmedo-, y recuperar las Malvinas. ¿No sería mejor fomentar la seguridad y sustentabilidad al transporte del pasado, el presente, y el futuro?.
La bicicleta es económica, saludable, sustentable, ágil, ecológica. ¿Qué más querés? ¡Movete en bici! Pero primero se necesita de organización colectiva para luchar por las condiciones para hacerlo con seguridad, responsabilidad, y respeto…

L-Ar