Cuando Tévez dejó de “ser el jugador del Pueblo”

El ícono de Boca Juniors, Carlos Tévez, además de ser jugador de fútbol es ciudadano argentino. El lugar que ocupan su figura y él, tanto en su profesión y en las representaciones que construye sobre sí la sociedad, influyen en la agenda mediática. Sus declaraciones y las controversias de clase.

por Emiliano Frascaroli

“Cuando fuimos a jugar a Formosa me impactó mucho porque fuimos a un hotel 5 estrellas, pero la pobreza que hay en la zona es muy grande”. “Si no lo llevo al barrio para que le den un par de cachetazos, está ahí de doblar la muñeca. Entonces lo llevo para que se haga con los pibes de ahí, que juegue a la pelota”. Ambas frases pertenecen a Carlos Tévez, actual jugador del Club Atlético Boca Juniors y figura emblemática en el xeneize.

¿Por qué sus dichos han tenido tanta repercusión en la agenda mediática y social? ¿Cómo posicionan al enganche de Boca? ¿Son parámetros que ameritan el término de su legado como “el jugador del pueblo”? ¿Alguna vez fue y/o es un futbolista “del pueblo”? ¿Tévez cambió?

De los dichos

En la Argentina y el mundo las construcciones sociales son parte de las culturas de los pueblos. Y el fútbol también lo es. Por lo tanto, sus actores no están exentos: jugadores, periodistas, dirigentes, empresas, gremios, etcétera, influyen en el mundo del fútbol. Y también en la política.

Las declaraciones de su visita a Formosa el 21 de Agosto de 2015 expusieron, inevitablemente, la inclinación política de “El Apache”. Fue en el programa Animales Sueltos cuando Tévez sentó postura de cara a las elecciones Presidenciales, las cuales terminaron colocando a Mauricio Macri en el Ejecutivo Nacional.

Carlos Tévez es una persona pública conocida en un mundo que atraviesa la vida de la sociedad. Por lo tanto, sus dichos y acciones impactan en la agenda mediática y, por supuesto, en las personas de a pie.

El hecho de haber demostrado su preocupación por la pobreza formoseña previas elecciones fue, ineludiblemente, brindar respaldo a Cambiemos, el espacio autoreferenciado como “lo nuevo de la política”, en contraposición al por entonces oficialismo. La pobreza fue y es una realidad. Pero también fue una palabra utilizada, racional o emocionalmente, por “el jugador del pueblo”, al igual que lo hizo Macri durante su campaña.

En 2010, Carlitos filmó un vídeo pidiendo justicia por el asesinato de Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero víctima de la balacera policial. Este hecho fue también una posición política.

De los cambios

Tévez proviene de los sectores populares de Buenos Aires. Su vida en Fuerte Apache, lugar que representa las desigualdades sociales a causa de la malicia en la repartija del dinero, puso condimento a su proceso de formación como persona y como jugador de fútbol al fin. Su llegada a uno de los clubes más importantes del país, como lo es Boca, y su bienlogrado papel como enganche dentro de la cancha dieron lugar para acoplar a su trayectoria sus orígenes y, así, abrir camino para compararlo hoy por hoy con los cambios en el tiempo: de la pobreza económica a los ingresos privilegiados. En el juego, triunfó. ¿Lo hizo como persona? Las respuestas pueden variar. Y, seguramente, pueden gustar o no. Son opiniones en base a hechos concretos.

Y para ahondar en la afirmación nos merecemos otra pregunta más compleja aunque con respuestas más fáciles de percibir: ¿Es Cambiemos un gobierno a favor de los pobres? Los dos años de gestión indican que la pobreza aumentó, hubo despidos masivos, continúan los cierres de empresas, aumentan los precios y no los salarios, y la respuesta a los reclamos sociales es la represión.

Por cuestiones de clase podríamos decir que Tévez eligió al verdugo de sus exvecinos de Fuerte Apache, que brindó apoyo a un espacio político que no representa, al menos en materia de distribución económica y política social, a su crianza.

El macho del fútbol

La segunda frase en cuestión, la más reciente, es también un posicionamiento político. Esta vez fue a través del programa Estudio Fútbol, que se emite por TyC Sports. Decir que hay que meter cachetadas a los hijos para que sean “hombres”, machos, no es sólo una práctica que asume, sino también y principalmente una contradicción, nuevamente, de clase. El estigma, el rechazo, la discriminación y la violencia institucional se dan principalmente en los sectores más vulnerables.

¿Acaso las mujeres de Fuerte Apache que se las ingenian para parar la olla a fin de mes deben fomentar el crecimiento de niños homofóbicos y, así, contribuir a la violencia de la que también son víctimas? Al parecer, los valores que dijo aprender Tévez no incluyen el respeto a las disidencias sexuales y, muy por el contrario, contribuyen al orden patriarcal que el machismo y el capitalismo en sí necesitan, como pilares claves en una sociedad de clases de ingresos desiguales.

Además, sus declaraciones desconocen derechos del niño consagrados en Tratados Internacionales respecto a derechos sexuales y reproductivos y deslegitiman la Ley de Identidad de Género 26.743 promulgada en 2012, la cual contempla el Matrimonio Igualitario.

El sentido común argentino, podríamos decir, construye y asigna la idea de que “el que nace pobre y triunfa merece doble reconocimiento”. Lo de pobre refiere a lo económico y los “logros” a parámetros de la más rancia meritocracia.

¿Es Carlos Tévez un legítimo representante de lo que la sociedad le confió alguna vez?

Si sus triunfos son propios de la meritocracia, ¿no merece que la sociedad le suelte la mano luego de ir contra sus orígenes? Tal vez, sería lo más lógico. Un “jugador del pueblo” no puede ser tal si desconoce el daño (indirecto, tal vez) ocasionado a los sectores de donde él proviene ni mucho menos si promueve los valores en su familia que atentan contra la vida misma.

Como personaje público, Tévez influye en la sociedad con sus comentarios. ¿Lo hace para bien? ¿Es realmente un futbolista que representa al pueblo? Al parecer de este cronista, no. Tévez cambió.