¿Qué había dentro de esta botella de jugo? Coca-Cola vende productos no aptos para consumo

El mal momento de una joven estudiante al intentar consumir un jugo que distribuye la multinacional. Las respuestas de Bromatología y los intereses que hay detrás.

Ayelén Fernández, una joven estudiante de la Universidad Nacional de Salta, en el mes de agosto se compró unas galletas y un jugo Cepita de naranja antes de entrar a clase, en un negocio ubicado en la salida lateral del predio. Al mirar lo que estaba por consumir se dio cuenta de algo muy extraño, lo que había adentro de la botella no es necesario describirlo mucho que digamos ya que las fotos hablan por sí mismas.

“Era un asco, parecía un hongo gigante con manchas negras”, describe Aye. “Inmediatamente fui para defensa del consumidor para ver qué se puede hacer ante un caso como este, pero no me dieron mucha información sobre cómo proceder o tratar con la empresa, ni tampoco un aval formal de la denuncia que planteé”.
La joven considera que uno de los motivos por los cuales no hubo preocupación por tamaño problemaradica en los intereses detrás de una de las multinacionales más grandes del planeta.

Desde allí la derivaron a Bromatología para hacer un estudio de la muestra, el cual se prolongó por un tiempo sospechoso –casualmente hasta el día de la fecha de vencimiento de la bebida (3 de septiembre)-, aludiendo a que el contenido del envase no era apto para consumo (sin decir qué era realmente), y para colmo, no devolviendo el mismo “si no es por las vías judiciales”. Es decir que se quedaron arbitrariamentecon la única prueba para sustentar la denuncia.

“Fui a Bromatología con mi abogado un día, y con un amigo otro. La última vez el encargado del lugar me trató muy prepotentemente, muy subido de tono, amenazante, y fuera de lugar para mi reclamo”, comentó a este medio.

Hoy, Ayelén dejó de consumir este tipo de bebidas ya que pudo vivenciar las cuestiones que se esconden en este gigantezco negocio. Por ello, reflexiona: “Nos venden basura, nos contaminan, deforestan (como es el caso de Sprite), y sin embargo está todo bien parece. ¿Qué habría pasado si me tomaba eso que estaba en la botella?”. “Esto me indignó y no puedo serle ajena a la causa, por eso expongo mi caso, porque el fin debe ser social, ya que el consumo no va a disminuir claramente, la idea es concientizar”, apuntó.

Este viernes 29 de septiembre hay una audiencia de ambas partes para dilucidar el procedimiento judicial o acuerdo para intentar “subsanar” este peligroso hecho. Para finalizar Ayelén comenta: “Espero que la sociedad entienda el peligro de consumir este tipo de bebidas industriales”.