Carreros: crónica de un conflicto que no fue (Opinión)

El conflicto de los carreros parece llegar a su fin. Luego de años de lucha, visibilidad pública de la pobreza y de un sinnúmero de hechos que marcaron la historia plebeya de Salta, al parecer se cumple un ciclo de un sector de la economía popular que dio mucho qué hablar. Aquí algunas claves para entender la última parte de un conflicto que no fue.

por Julio Ibarra (*)

El Movimiento de Trabajadores Excluidos es actualmente el movimiento que más y mejores conquistas consigue a través de la lucha popular en todo el país. Bajo el liderazgo de Juan Grabois y unos cuantos cuadros políticos muy buenos que trabajan a la par de dirigentes populares, avanza día a día en su consolidación como un movimiento social de la economía popular. Su estrategia es organizar a los laburantes y “pegarle” a los gobiernos para ser reconocidos como trabajadores. Tal reconocimiento, en general, es el pago de los monotributos sociales, lo que le permite al movimiento inaugurar sedes y obras sociales del Sindicato CTEP.

En Salta, se están dando los primeros pasos para la construcción de una obra social que cubrirá a cientos de familias (cartoneros y ex carreros) tras un acuerdo que logró (el MTE) con la municipalidad para cubrir el monotributo, lo que constituye una victoria popular que debe celebrarse. El único detalle de esto es que fue a costa de la cabeza de un líder popular como Freddy Flores, quien plebiscitará su base social el 13 de agosto como candidato a Concejal por el Frente Ciudadano Para la Victoria.

¿Qué es el MTE?

El MTE, en Salta, nace hace apenas dos años; combinó una serie de factores que lo convirtieron en un actor de peso y de miedo para un poder acostrumbrado a las partidas fáciles. Fue capaz de aglutinar en un mismo movimiento cuadros universitarios y militancia juvenil (de Patria Grande, principalmente), un liderazgo popular fortísimo como el de Freddy Flores, una capacidad de organizar el conflicto social realmente brillante de Rodrigo García (fundador del MTE) y cientos de trabajadores dispuestos a luchar por la defensa de su trabajo. En dos años se logró laliberación de los manteros, Ingresos complementarios y ropa de trabajo para los trabajadores del Vertedero San Javier, bocas de alimentos para las familias carreras y suspensión de la ordenanza que pretendía erradicar la tracción a sangre,algo que quizás suena a poco, pero que para el pueblo pobre de Salta acostumbrado a las derrotas y al ninguneo, significa mucho, muchísimo.

Naturalmente, un actor que le gana algunas partidas de ajedrez al poder se verá sujeto a operaciones de división, algo que finalmente sucedió a partir de un conflicto interno insalvable del amplio movimiento de jóvenes y trabajadores. Como bien reza el dicho: “divide y reinarás”.

Crónicas de un conflicto que no fue

Aunque la huelga de hambre y el encadenamiento de carreros de estos últimos días hayan sido reales y los compañeros de base hayan luchado genuinamente (a quienes debo mi total admiración por su incansable lucha), la medida de fuerza fue la última puesta en escena de un acuerdo entre la dirigencia del MTE y la Municipalidad en la que prácticamente ganaban todos (y en la que si me apuran, debo decirles que fue una buena estrategia).

El conflicto interno MTE-Patria Grande fue básicamente si Freddy Flores debía proyectarse como un líder político o había que acabar con él porque se había vuelto “inmanejable”. La ley de Emergencia Social, en la que bajaban cientos de planes sociales y recursos para los más necesitados, agudizó los conflictos internos y, así, si para algunos ya era “inmanejable”, el líder carrero se volvería imparable. Así fue que la dirigencia del MTE Salta elige tomar un camino que venía masticando de hace rato: correr del medio a Freddy Flores, quedarse con su base “los carreros” a través del reparto de planes y bocas de alimentos, ampliar la base de trabajadores excluidos, y acordar terminar con la tracción a sangre cada vez mas insostenible a la opinión pública; todo ello con la posibilidad de que cientos de familias puedan acceder en el mediano plazo a una obra social.

Lógicamente eso necesita un acuerdo con la Municipalidad: el pago del monotributo social por parte del municipio de los 400 beneficiarios de la Ley de Emergencia Social, a cambio de: 1) Anular políticamente a Freddy Flores (reforzando desde adentro, con su propia gente, el sentido común anti Milagro Sala-“delincuente” que hay de él); 2) Mostrar a Gustavo Saenz como un administrador eficaz, capaz de resolver un conflicto que le hace mucho ruido como es el tema de “los carreros”; 3) No movilizar trabajadores del Vertedero aún cuando haya conflictos -como ahora- con los residuos y Agrotécnica Fueguina; y 4) No quedar demasiado pegado y mostrar a la sociedad que el MTE es oposición de un gobierno municipal insensible.

Así, queda mas que claro que la puesta en escena mediática de los útlimos tiempos no son más que expresiones del acuerdo mencionado. Para quienes leen entrelineas, deben fijarse quiénes son los dueños de los medios y las líneas editoriales que tiene cada cual, en los que aparecen las operaciones a Freddy Flores, los “audios filtrados” del líder “K” de Buenos Aires, y la “conflictividad” de carreros post-Freddy. Por ejemplo, la cobertura de Abel Díaz (programa televisivo llamado DNI) de la jornada del 4 de Agosto con Gustavo Saenz arriba de un carro con un megáfono acusando a “los que se aprovechan de los carreros para hacer política y generan violencia” es la frutilla del postre de un show mediático para desprestigiar al Milagro Sala salteño, que asoma con la cabeza para poner incómodas a las familias feudales de Salta.

¿Y ahora?

El acuerdo está consumado y debo decir que claramente es una victoria de los trabajadores del MTE. Acordar con el Municipio no es algo que esté mal en sí, cuando significa avances en derechos y conquistas para los laburantes. De hecho, justamente de eso se trata la política y aunque estos acuerdos incluyeron una operación en mi contra y de muchos/as compañeros/as, como hombre político, no me queda otra que aceptar que fue una buena estrategia, pues, la mayoría de los trabajadores estarán mejor que antes.

El conflicto seguirá, y lo que se viene es una guerra de trincheras MTE – Municipalidad por la implementación efectiva de la reconversión (digamos, el punto 4 del acuerdo), lo que no quiere decir que sea una puesta en escena, pues ya hay carreros que entregaron el carro y no tienen cómo generar ingresos, lo que constituye un núcleo de conflicto, advertido desde un principio.

Sin embargo, hay un punto del acuerdo que no está consumado y tiene que ver con la anulación política de Freddy Flores, el ex-lider carrero. Su candidatura a concejal será la última ficha a jugar: si no llega, será entonces una batalla perdida de un líder popular incorruptible y odiado por varios sectores como todo sujeto importante de la historia. Si entra, entonces, quizás cumpla su palabra a esta altura casi profética. “Torcer la historia de Salta”. Yo, le creo a Freddy.

  • Ex-dirigente de Patria Grande