El Cannabis Medicinal ya es legal

El proyecto permite la investigación y cultivo por parte de organismos estatales como el Conicet y el Instituto Nacional de Tecnologías Agropecuarias, aunque no contempla el autocultivo.

Tras haber sido aprobada por Diputados en noviembre pasado, el Senado ratificó la constitucionalidad del proyecto sobre la planta de marihuana. Previamente habría sido discutida y avalada por las comisiones de Salud, de Presupuesto y Hacienda, de Ciencia y Tecnología y múltiples organizaciones de médicos especialistas, familiares de pacientes y cannabicultores.

Fuera del Recinto un grupo de personas esperaban que el proyecto presentado sobre tablas sea tratado y, por ende, aprobado: decididas a escaparle a la medicina tradicional, madres con hijos e hijas que padecen determinadas enfermedades decidieron luchar para mejorar la vida de sus pequeños/as. Se informaron y la solución la encontraron en la naturaleza: resulta que la planta de cannabis, con antecedentes por todo el mundo, puede ser utilizada con fines terapéuticos para frenar el dolor de personas que padecen Alzheimer, el Síndrome de West con epilepsia refractaria, entre otras enfermedades psicológicas y motrices.

Los componentes de la planta de marihuana, el THC (tetrahidrocannabinol) y el CBD (cannabidiol) entre los más estudiados, estimulan el apetito y reduce las náuseas y vómitos (para pacientes que se realizan quimioterapias), son antiinflamatorios, estimulan la neurogénesis (recreación de neuronas), reduce las convulsiones de quienes tienen epilepsia, entre otras propiedades psicoactivas y analgésicas del cannabis.

El proyecto contempla regulación en la investigación médica y científica del cannabis con fines terapéuticos y como paliativo del dolor para que, con el pasar de los días, sea un programa nacional para profundizar el estudio y su utilización. Por su parte, Conicet y el INTA podrán innovar cultivando la planta para lograr la producción estatal-nacional de los derivados de la marihuana.

Además, el Ministerio de Salud deberá garantizar, mientras tanto, la importación de los productos elaborados con diferentes cepas del Cannabis a los pacientes argentinos. Allí tendrá que intervenir la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) para suministrar el aceite de cannabis de forma gratuita a quienes estén incorporados al programa por medio de un registro nacional.

Entre las organizaciones que militaron la causa y permitieron lograr esta conquista se encuentran Mamá Cultiva y CAMEDA (Cannabis Medicinal Argentina), además de cultivadores solidarios, juristas y, entre otros medios, la revista THC, que es especialista de la cultura cannábica.

Este primer gran paso, con el cannabis medicinal como bastión de lucha, marca un antecedente en la sociedad argentina: las necesidades de miles de personas- traducidas en demandas al Estado- lograron instaurar la discusión en la opinión pública y, así, impulsar un tratamiento real sobre el tema. Sin embargo, queda pendiente legislar sobre el autocultivo, lo cual permanece penalizado: día a día se conocen casos de allanamientos en todo el país.

El avance en materia legislativa fue lograr que quienes ocupan las bancas elegidas por el voto popular se abran y discutan sobre el tema. Falta el autocultivo. El desafío, ahora, es ampliar el alcance legislativo de la ley de cannabis medicinal.

Los médicos podrán abocarse a la medicina cannábica para contribuir a las investigaciones y, por tanto, mejorar la vida de la sociedad. En la producción se debe tener en cuenta las variedades de la planta de marihuana (es decir las cepas) y sus componentes ya que cada organismo humano es diferente: todos producimos endocannabinoides en nuestro cerebro, pero la asimilación varía.

Hay que destacar la baja toxicidad del cannabis y que realmente actúa mejorando la calidad de vida del paciente. Impacta sobre el dolor, el humor, el sueño y el apetito, algo que los otros fármacos o tratamiento, como la quimioterapia, no consiguen” apuntó Marcelo Morante, médico, profesor e investigador de la Universidad de La Plata.

Pamela Vicente, de la organización Mamá Cultiva, repasó su experiencia: “Yo conocí las propiedades del aceite de cannabis a principios del año pasado, por un problema familiar. Nos empezamos a juntar con otras mamás y creamos Mamá Cultiva. No es difícil producir el aceite, hay que tener mínimas reglas de higiene y algunos cuidados como estar en un ambiente aireado y usar electricidad y no gas como fuente de calor”.“Ahora la dosificación la vamos haciendo por ensayo y error. Por eso es importante la ley, porque los médicos nos ayudarían para saber exactamente cuánto y cuándo administrar” enfatizó. Además, remarcó que si bien es un avance, “este proyecto no incluye el autocultivo, así que seguimos en la lucha”.

“La ley es un poco compleja, estamos muy emocionadas todas las mamás que estuvimos todo el año pasado haciendo un trabajo de hormiga, visitando tres o cuatro despachos por día explicando a diputados y senadores lo que le damos a nuestros hijos. Estamos felices pero tenemos en claro que está súper incompleta y hay muchos huecos, porque nosotras desde el día uno peleamos por el autocultivo. Pero esta es una puertita que abrimos y es muy positivo haber modificado en algo esa ley nefasta que teníamos” contó Yamila Casagrande, madre de Bejamín, un niño de dos años que padece síndrome de West con epilepsia refractaria, al diario El País.

Esta gran conquista permitirá mejorar la vida de muchas personas, además de lograr avanzar en la industrialización de la producción de los derivados de la planta de cannabis. No obstante, al no concebir el autocultivo, legisladores de todo el país deberán atender las demandas sociales y lograr que termine la persecución a cannabicultores o personas que cultiven con fines terapéuticos.

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