Lo que a los Argentinos nos sale “macho-menos”

En conmemoración del 17 de mayo, celebración de la Lucha Internacional contra la Homofobia, Transfobia, Lesbofobia y Bifobia (recomendamos que visiten la nota al respecto, de la compañera Macarena Maristany), dedicamos este trabajo a tratar de seguir dilucidando la causa de la fobia en si, que Freud nos ha enseñado a reconocer en el horror a la castración. Estas patologías sociales, tienen una estructura y lógica que solo han sido dilucidadas a fondo por el psicoanálisis. No es posible dar un solo paso mas allá del machismo, sino se parte de dicha estructura

La ignorancia y el odio, en su relación con el poder

Ya que es imposible abordar cada una de las causas subjetivas de un femicidio, podemos ver factores que se repiten en cada violación y atentado contra la mujer. Esto basta para dejar de dar vueltas: “Nah, pero la inseguridad reina, nos matan a todos por igual”. No es así, no puede relativizarse semejante problema, cuando sus marcas son muy claras.

Eso si, su causa, todavía sigue siendo enigmática ¿Que es lo que hace que una clase, una raza, o un sexo sean defenestrados? ¿Por que se busca su exterminio, y no el de cualquier otro? Son preguntas fundamentales a la hora de entender por que el femicidio lleva las marcas del odio hacia la mujer.

No deja de impresionar que mientras las mujeres se agrupan, luchan por correrse de ser simplemente fetiches del hombre, hayan mas femicidios. Pero esto no puede ser la causa, como quieren hacer pensar los que mal denominan al feminismo como un “femi-nazismo“. Es lo que ha logrado la lógica del poder en nuestros días, que olvidemos lo que fue (y lo que es) el antisemitismo, y su punto culminante en el Shoah.

No digamos holocausto, puesto que no hablamos de sacrificio, y si digamos Shoah, que significaexterminio¿Como puede pensarse al movimiento feminista como siquiera análogo al nazismo? Hay que reconocerlo, somos un tanto boludos, y no hay ningún pecado en reconocerse como tal. Es la falta (de saber) de la cual debemos hacernos cargo, todos y cada uno de nosotros.

Los nazis, por alguna razón, se creyeron una raza superior. Algo tendrá que ver con cierto narcisismo europeo. Pero lo curioso es que esta raza quiso garantizarse como superior, mediante el exterminio de otra, que era supuestamente, inferior:el pueblo judío.

No entendemos un pito

Para mala suerte de esta “raza superior”, hubo un judío en Alemania que estuvo a la orden del día, en estas cosas disparatadas que pasan en la mente humana: Sigmund Freud. Pese a que nunca entendió a las mujeres (y eso que el analizo a muchas), acepto humildemente al final de su vida: No se que quieren las mujeres.

Y con esa frase, nos enseñaba los mismísimos limites del pensamiento masculino. Para decirlo en criollo: “Muchachos, en lo que respecta a las mujeres (aceptemoslo) no entendemos un pito“. Entonces vino Lacan y dijo: “Es que estábamos meando fuera del tarro“. Y claro, la única solución posible, era analizar una por una, no tomando a las mujeres bajo un solo ser: LA MUJER.

No existe LA MUJER, en tanto que cada mujer debe encontrar su ser mujer

De esta forma, no quedaba otra que sentarse a escuchar, y aprender, y quizás así, pensar fuera de los limites de un pensamiento bastante cuadrado: “Nunca puede comprenderse mas de lo que ya se tiene en la cabeza(pag 98, “De un discurso que no fuera el del semblante”)

El Horror a laCastración

Pero no es costumbre, entre machos, abrirse. Solo se lo practica si es estrictamente necesario, o cuando las cosas ya fueron demasiado lejos (con un poco de suerte, algunos son mas abiertos que otros). El mismo acto de abrirsesuscita elhorror,y pese que a Freud le costaba la cuestión femenina, pudo aclararnos del pensamiento masculino un detalle invaluable: el horror a lacastración

El hombre no puede aceptar lo que produce la castración. Al menos no tan fácilmente. Tanto es así que a las mujeres va a proveerlas de atributos que velen esa falta. Donde el supone que debería haber genitales masculinos, se encuentra con genitales femeninos, y a esos, les supone que algo les falta. Basta con ver la psicología de los niños, el descubrimiento de que a la niña algo le falta, los escandaliza.

Pero ahora vamos a llevar las cosas mas lejos, como lo ha hecho el nazismo, y como se lo ha hecho en nuestro país. Es perfectamente comprensible que estas cosas escandalicen a los niños, y es parte del desarrollo psicológico, y como aprenden a identificar su cuerpo. Pero los adultos, que todavía llevamos con nosotros las marcas de este horror a la castración, somos los que la volvemos a engendrar en cada nueva generación ¡Sin darnos cuenta!

Llamarle yegua a una presidenta no es casualidad. Tampoco decir que es títere de su marido. Se llego hasta decir explicitamente que por que ella era mujer, nada podía hacer por la presidencia ¿Que es esto sino demostraciones de ese horror infantil hacia lo distinto? Y ni tanto, ya que estamos mas acostumbrados que en otros países a que mujeres se hagan cargo de la cosa publica (y también la privada, como es el caso de las madres)

Sin embargo, parece que este horror es tan fuerte, que con cada advenimiento de la mujer en la esfera publica, solo genera mas odio. También esto es gracias a los intereses que defienden los medios de comunicación, que desde hace un siglo, explotan este horror por el lado que mas le conviene. Estos intereses son capitalistas, y no hay otra vuelta que darle tampoco.

Ellos juegan con el psiquismo del pueblo, para conducirlos hacia su propia autodestrucción.

Sin extenderme mas, les dejo esta ayudita que nos da el psicoanálisis, para entender el principio del machismo, que recae en el horror a la castración. Como les dije, es un horror ante lo distinto, lo otro

¿Pero con respecto a que? Y aquí es el lugar propio de la singularidad. Les toca ponerse a pensar las causas de ese horror en cada una de sus vidas. Sus manifestaciones ya las conocen. El odio, la bronca, la ignorancia, y el asco.

Eso si, no voy a dejarles la conciencia tan tranquila. Piensen sino en que se ha votado un presidente, que jamas nos hemos preguntado si iba a ser uno bueno o no, sino que ya aceptando su corrupción, se lo voto por su condición de varón ¿Para que? Y bueno… para hacer lo que un macho sabe hacer mejor, y es poner a la yegua en su lugar.

Por Sebastian Mas

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