A 41 AÑOS DEL GOLPE

Día de Memoria, por la Verdad y la Justicia: un nuevo aniversario forjará el reencuentro del pueblo argentino en las calles para recordar a los 30 mil compañerxs desaparecidxs y reivindicar su lucha. Un panorama político-económico que tiñe la movilización. Libertad a Milagro Sala, una consigna irrenunciable.

Por Emiliano Frascaroli

Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, organizaciones por los Derechos Humanos, partidos políticos, organizaciones sociales, el Movimiento Obrero (CGT, CTA, entre otras) y autoconvocados marcharán en todo el país al grito de NUNCA MÁS. Las concentraciones en los principales puntos de las ciudades prometen ser multitudinarias. “El mismo plan económico, la misma lucha. Paremos la miseria planificada”, es la consigna principal de las Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas e HIJOS (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio). Se levantará también la consigna “Libertad a Milagro Sala”, presa política del gobernador radical Gerardo Morales.

El 24 de marzo de 1976, durante el gobierno democrático de Maria Estela Martínez de Perón, las Fuerzas Armadas impulsaron un nuevo golpe de Estado, esta vez encabezados por el dictador Jorge Rafael Videla del ejército, Orlando Ramón Agosti por la Aeronáutica y Emilio Eduardo Massera de la Marina. La Junta Militar impuso un orden dictatorial que clausuró toda institución democrática. Había iniciado un período de proscripción y persecución política a partidos populares, secuestros, torturas, apropiación de bebes y desapariciones en todo el país. No fue al azar.

El terrorismo de Estado fue ornamentado por la oligarquía nacional– entre ellas el poder económico, el poder mediático y el poder político- con voz propia en la Junta Militar y financiado por Estados Unidos. La Escuela de Chicago a cargo de Milton Friedman, uno de los creadores y acérrimo defensor del liberalismo, ideó el plan que llevaron adelante las fuerzas armadas para diezmar a una generación de militantes que lucharon por una sociedad igualitaria. Utilizaron una “Doctrina del shock”, como lo ha definido Naomi Klein en su documental donde plasma una investigación profunda sobre las dictaduras militares en América Latina y la injerencia de EEUU, para paralizar al pueblo argentino. Se impuso un golpe de Estado con apoyo de civiles, empresarios en su mayoría, y la Iglesia Católica.

El 24 de marzo de 2017, cuarenta y un año después, la lucha está teñida de ciertas particularidades arraigadas a los rumbos del actual Gobierno: existe un recorte presupuestario a programas que trabajan por los derechos humanos (15% menos, lo cual significa $110 millones menos que 2016), muchas causas judiciales a genocidas permanecen estáticas, el discurso oficial negacionista pone en duda la cantidad de compañeros y compañeras desaparecidas y, por si fuera poco, ciertos medios de comunicación- con espaldarazo oficial- intentan instaurar la Teoría de los Dos Demonios. De hecho, sobre esto último se ha encargado el propio Presidente de la Nación, Mauricio Macri, cuando se despachó diciendo que el genocidio militar fue “una guerra sucia”. Sobre lo anterior se encargaron el titular de la cartera Derechos Humanos, Claudio Avruj, y el titular de la aduana y ex militar Juan José Goméz Centurión, quienes relativizaron el número de detenidos-desaprecidos y no concordaron con que el terrorismo de Estado fue un “plan sistemático”.

Sobre los juicios transcribiré un fragmento de una nota de las periodistas Alejandra Dandán y Victoria Ginzberg, quienes con mucha lucidez y admirable seguimiento, continúa poniéndole el cuerpo a las causas por los derechos humanos: “Dentro de la dimensión judicial hay que decir que los juicios siguen en marcha. Y continúa un proceso que expandió las fronteras temporales de la dictadura con condenas por crímenes previos a 1976, como en Mar del Plata. Concluyó el juicio del Plan Cóndor, que dictamino por primera vez a nivel jurídico la existencia de una asociación criminal entre los países de la región y concluyó el juicio de La Perla con 28 condenas a perpetua y una movilización histórica en las calles. También se condenó a Marcos Levin, primer empresario juzgado por su responsabilidad con la dictadura. Pero pese a los avances, los últimos años muestran también retrocesos pronunciados y preocupantes. La Cámara de Casación Penal anuló las condenas del juicio por la masacre de Capilla del Rosario en Catamarca con un fallo que justificó los crímenes con el regreso de la teoría de los excesos. Otra resolución suspendió un juicio oral ya en marcha Santiago del Estero en el que se juzgaban por primera vez a integrantes del poder judicial provincial”.

Aquel atropello a los derechos humanos que llevó adelante el Gobierno de facto de Videla intentó erradicar una lucha que crecía, voz a voz, cuerpo a cuerpo, en Argentina y América Latina toda. Una semilla que fue sembrada por los albores de 1946 y que, cuando el árbol creció y dio frutos, la derecha intentó cortar. Sin embargo, no pudo abatir la lucha: los sueños, la fuerza, la reciprocidad y la militancia continúan. Por eso, las calles rebalsarán de exigencias y demandas sociales. Una movilización que conglomera a personas de diferentes generaciones, nacidas en dictadura y en Democracia, se replicará a lo largo y ancho del país. Promete ser multitudinaria, como cada año.

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